historia historica

Intrigas, venenos y misas negras: la macabra historia de la marquesa de Montespan

El origen del escándalo

En 1676, Madame de Brinvilliers fue condenada a muerte por el asesinato de su padre y dos hermanos. Durante el interrogatorio confesó que no era la única implicada en envenenamientos en París. Luis XIV ordenó una investigación para esclarecer el caso, lo que llevó al descubrimiento de una red de envenenamiento que llegaba a los círculos más cercanos al monarca, incluida su amante favorita, la marquesa de Montespan.

Francesca de Rochechouart, la Marquesa de Montespan

Francesca‑Athena de Rochechouart, conocida por su belleza, ingenio e inteligencia, se casó a los 22 años con Louis‑Henri de Pardaillan de Gondrin, marqués de Montespan. En 1667, cuatro años después de su boda, atrajo la atención del rey Luis XIV, quien, cansado de su anterior amante Louise de La Vallière, buscaba una nueva compañía.

Francesca cautivó al rey no solo por su apariencia, sino también por su agudeza mental, convirtiéndose en la compañera perfecta tanto en los juegos de cama como en las conversaciones de corte. Así, logró una posición privilegiada que superó incluso a la esposa del rey, María Teresa de Austria.

La marquesa brilló como una estrella en la corte más fastuosa de Europa. Sus apartamentos en Versalles contaban con veinte habitaciones, mientras que la reina disponía de apenas once. Adornada con joyas, disfrutaba del amor real y del poder que le confería.

De favorita a caída

Durante doce años (hasta 1679) Francesca fue la amante oficial del rey y le dio siete hijos. Tras su último embarazo, aumentó de peso y perdió la figura que la había hecho destacar. Luis XIV la sustituyó por la joven y bella Marie‑Angélique de Scorailles, a quien describieron en la corte como "bella como un ángel y tonta como una zapatilla".

Marthe‑Marguerite de Caylus comentó: "Al rey sólo le gustaba su rostro, nada más. Le resultaba incómodo escuchar sus tonterías. Te acostumbras a la belleza, pero nunca a la estupidez."

Marie‑Angélique fue nombrada duquesa de Fontanges, lo que enfureció al marqués de Montespan, pues ella aspiraba a un título superior que le permitiera elevar a su esposo a la dignidad de príncipe, algo que el rey rechazó.

Intrigas, venenos y misas negras: la macabra historia de la marquesa de Montespan

La nueva favorita también tuvo problemas de fertilidad: quedó embarazada el mismo año en que reemplazó a Francesca, pero sufrió un aborto y nunca volvió a concebir.

La hemorragia persistente le provocó hinchazón facial y corporal. Al no poder ofrecer al rey ni sexo ni conversación agradable, quedó considerada "inútil" a los ojos de Luis XIV.

Abandonada, Francesca comenzó a sospechar que sus dolencias eran consecuencia de un envenenamiento perpetrado por una rival celosa. Ignoraba que, en aquel momento, circulaban rumores de una conspiración para eliminar a los favoritos reales e incluso al propio monarca, con el marqués de Montespan en el centro de la trama.

Pociones de amor y misas negras

En 1677 se abrió la investigación del escándalo de los envenenamientos, revelando la magnitud del mundo subterráneo parisino. Se descubrió que adivinos, parteras y charlatanes preparaban venenos y practicaban abortos para la aristocracia adinerada. Además, estos círculos organizaban misas negras en las que se sacrificaban bebés para invocar demonios a petición de sus clientes.

Entre los principales acusados estaba Catherine Montvoisin, conocida como La Voisin. Según su testimonio y el de su hija Marie, La Voisin ofrecía pociones a mujeres que deseaban deshacerse de la favorita Louise de La Vallière. Irónicamente, la propia amante del rey escapó con vida.

Intrigas, venenos y misas negras: la macabra historia de la marquesa de Montespan

La Voisin empezó a visitar al marqués de Montespan buscando medios mágicos para que la marquesa conquistara al rey. En cenas privadas, añadía al vino y a la comida pociones hechas con sangre, huesos e intestinos de recién nacidos, mezclados con fragmentos de ranas y murciélagos.

Francesca también participó en misas negras donde se sacrificaban bebés para elaborar pociones de amor. Cuando el interés de Luis XIV se desvió hacia Miss de Fontanges, el marqués planeó no solo la muerte de la nueva favorita, sino también del propio rey, solicitando la ayuda de La Voisin.

Las acusaciones provienen principalmente de las hijas de La Voisin, que afirmaron que Montespan ofreció 100.000 talers para el complot y que se planeaba usar una carta envenenada. El plan nunca se llevó a cabo, pero la información impulsó al rey a actuar de manera inesperada.

El encubrimiento real

Cuando Luis XIV se enteró de la presunta implicación de la marquesa en el escándalo, temió que la noticia de pociones de amor hechas con sangre infantil arruinara su reputación en toda Europa. Ordenó el cese inmediato de la investigación y todos los testigos que mencionaran la participación de Montespan fueron condenados a muerte o encarcelados, con prohibición de hablar del asunto durante el resto de sus vidas.

Intrigas, venenos y misas negras: la macabra historia de la marquesa de Montespan

El marqués fue retirado gradualmente del rey para evitar escándalos. Luis XIV lo trató con una “respeto forzado”, visitándolo sólo en compañía de su hermano y sin compartir comida ni bebida.

Francesca murió olvidada en mayo de 1707. La investigación policial confirmó que había encargado pociones de amor para el rey, pero la supuesta trama para asesinar a Luis XIV y a Miss de Fontanges carece de pruebas sólidas, pues sólo proviene del testimonio de la hija de La Voisin. Los historiadores actuales atribuyen la muerte de la rival de Montespan a complicaciones tras un aborto.