Resulta que el cráneo humano encontrado en 1979 por un geólogo chino en una cueva de Longlin, en el sur de China, tiene entre 14.500 y 11.500 años. Un equipo internacional de arqueólogos lo analizó recientemente con técnicas modernas, descubriendo propiedades especiales que podrían señalar un capítulo aún desconocido de la evolución humana.
Los hallazgos se publicaron en la revista de acceso abierto PLoS ONE. Restos humanos probablemente pertenecientes a la misma población se hallaron en la cercana cueva de Maludong (“ciervo rojo”).
Los fósiles presentan rasgos típicos de homínidos modernos, semejantes a los que habitaban Europa durante la última edad de hielo, junto con características que recuerdan a homínidos muy tempranos que vivieron hace cientos de miles de años en África, Europa y Oriente Medio.
Existen otros ejemplos de homínidos que combinan rasgos modernos y arcaicos, pero todos fueron descubiertos en África y son mucho más antiguos que los fósiles de las cuevas chinas.
Resulta extraordinario que, hace relativamente poco, homínidos de una especie aparentemente distinta a la esperada circularan por China. Por falta de un término mejor, los arqueólogos denominan provisionalmente este hallazgo “hombre de la cueva del ciervo rojo”, ya que se hallaron evidencias de que esta especie cazaba el ahora extinto ciervo rojo gigante y lo procesaba sobre fuego dentro de la cueva.
Más antiguo que nuevo
El investigador australiano Darren Curnoe no descarta que pueda tratarse de una especie humana arcaica, aún desconocida y aislada, que vivió en la zona hasta el final de la última glaciación. Sin embargo, dado que los fósiles presentan características tan extrañas y divergentes entre sí, los arqueólogos son cautelosos a la hora de declarar un nuevo especie.
Una explicación más sencilla, según los autores, es que se trata de un grupo de Homo sapiens modernos que formó una temprana ola migratoria desde África y, por alguna razón, no dejó rastros genéticos en los pobladores asiáticos actuales.
Actualmente se está intentando extraer ADN de los restos. El análisis genético aclarará el origen de estos misteriosos fósiles y si sus portadores mantuvieron contactos reproductivos con otros homínidos.
Hasta ahora, en la mitad oriental del continente asiático no se habían encontrado fósiles humanos de menos de 100.000 años que pertenezcan a una especie distinta a la nuestra, por lo que se creía que los humanos modernos no tenían competencia en esa región. El descubrimiento del “hombre del ciervo rojo” pone en duda esa hipótesis.
Hoy, casi la mitad de la población mundial es asiática. Homo sapiens llegó a la zona hace unos 70.000 años, pero sabemos muy poco sobre cómo se adaptó y evolucionó allí. El suelo de China y del resto del este asiático sin duda guarda muchos más secretos por descubrir…