Letonia es un país báltico del norte de Europa, limitado al norte por Estonia, al sur por Lituania, al este por Rusia y al sureste por Bielorrusia. Con una superficie de 64 589 km² y una población de 1,9 millones de habitantes, su capital y ciudad más grande es Riga. El letón pertenece al grupo de lenguas bálticas y, junto al lituano, es una de las dos lenguas bálticas supervivientes. Aproximadamente el 24 % de la población es de origen ruso.
Tras siglos de dominio germano‑holandés, sueco, polaco‑lituano y ruso, Letonia proclamó su independencia el 18 de noviembre de 1918, al término de la Primera Guerra Mundial. El país vivió un periodo autoritario bajo Kārlis Ulmanis a partir de 1934, pero la ocupación soviética en 1940, seguida de la alemana en 1941 y la re‑ocupación soviética en 1944, interrumpió esa independencia. La revolución de 1987‑1991 culminó con la restauración de la soberanía el 21 de agosto de 1991, y desde entonces Letonia es una república parlamentaria democrática.
Letonia posee una economía desarrollada, un alto índice de desarrollo humano y buenos resultados en libertades civiles, prensa e internet. Es miembro de la UE, la zona euro, la OTAN, la ONU, el FMI, la OCDE y la OCS, entre otras organizaciones.
Edad Media
En el siglo XII la región fue incorporada al mundo cristiano mediante misiones papales que navegaban por el río Daugava. Los cruzados alemanes, liderados por el obispo Meinhard de Segeberg, fundaron el Estado de la Livonia (Terra Mariana) en el siglo XIII, que incluía la mayor parte del actual territorio letón. Riga se convirtió en un importante puerto de la Liga Hanseática, favoreciendo contactos culturales con Europa occidental y la introducción del bajo alemán.
Periodo de la Reforma
Después de la Guerra del Hacha (1558‑1583) la Livonia norte se integró al Gran Ducado de Lituania y, más tarde, al Imperio Sueco. Bajo el dominio sueco, Riga fue capital de la región y se impulsó la educación y la reducción del poder de la nobleza. La reforma protestante se asentó en la mayor parte de Letonia, donde el luteranismo se convirtió en la religión mayoritaria, mientras que el sur de Letonia (Latgale) permaneció católico bajo influencia polaca‑jesuita.
Declaración de la Independencia (1918‑1940)
Tras la Revolución Rusa de 1917 y el Tratado de Brest‑Litovsk, el 18 de noviembre de 1918 el Consejo Popular Letón proclamó la independencia en Riga, con Kārlis Ulmanis como presidente del gobierno provisional. La Guerra de Independencia (1918‑1920) enfrentó a fuerzas latvinas, alemanas, polacas y soviéticas, concluyendo con la victoria de Letonia y la adopción de una constitución democrática en 1922.
En 1934 Ulmanis dio un golpe de Estado sin sangre y estableció una dictadura autoritaria que duró hasta la ocupación soviética de 1940.
Letonia en la Segunda Guerra Mundial
El pacto Molotov‑Ribbentrop (1939) dividió Europa del Este en zonas de influencia alemana y soviética; Letonia quedó bajo la esfera soviética. En junio de 1940 la URSS ocupó y anexó Letonia, estableciendo un régimen títere. En junio de 1941, la invasión alemana (Operación Barbarroja) puso a Letonia bajo ocupación nazi. Durante este periodo, la población judía sufrió el Holocausto; alrededor de 70 000 judíos fueron asesinados, principalmente en el bosque de Rumbula.
En 1944 el Ejército Rojo retomó Letonia, reinstaurando el dominio soviético hasta 1991.
Restauración de la Independencia (1987‑1991)
Las políticas de glasnost y perestroika de Mijaíl Gorbachov permitieron la apertura política. En 1987 surgieron manifestaciones masivas en Riga, y en 1990 el Parlamento letón aprobó la Declaración de Independencia. Tras un intento de golpe soviético en enero de 1991, un referéndum el 3 de marzo mostró un 73 % a favor de la independencia. Letonia declaró formalmente su soberanía el 21 de agosto de 1991.
Desde entonces, Letonia ha consolidado su democracia, ha reformado su legislación de ciudadanía y se ha integrado plenamente en instituciones europeas y transatlánticas.