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Masacre de civiles alemanes por parte de los aliados: Redadas de alfombra en Dresde, 13‑15 de febrero de 1945

Gran parte de la ciudad quedó reducida a escombros y decenas de miles de civiles perdieron la vida. Este artículo revisa el bombardeo aliado de Dresde en febrero de 1945 y el debate sobre si se trató de un crimen de guerra, un acto genocida o un "mal necesario".

Después de más de cinco años de conflicto, el Tercer Reich estaba al borde del colapso. En febrero de 1945, pocos –excepto Hitler y sus seguidores más acérrimos– creían que Alemania pudiera ganar. Atrapados entre las fuerzas aliadas por un lado y el Ejército Rojo por el otro, la derrota era inevitable.

Fue entonces cuando el mando de la Fuerza Aérea Aliada decidió lanzar una campaña de bombardeos sin precedentes contra Dresde, una ciudad sin defensa aérea y sin importancia militar estratégica. Piotr Zychowicz, en su libro Allies, la califica de "acto de sadismo, tormento al enemigo derrotado". Hasta hoy, la destrucción de Dresde sigue siendo símbolo de la brutalidad humana en la guerra.

Lista de muertos

La sentencia contra la ciudad se dictó ya en noviembre de 1944, cuando el mariscal de la RAF, Arthur Harris –conocido como "el carnicero"– incluyó a Dresde en su infame "lista de muerte". Harris planeaba arrasar las 60 mayores metrópolis del Reich; los bombardeos de alfombra dejaron a los alemanes atónitos.

Masacre de civiles alemanes por parte de los aliados: Redadas de alfombra en Dresde, 13‑15 de febrero de 1945

Los aliados convirtieron Dresde en un mar de escombros.

"La población civil alemana no había experimentado directamente la hostilidad". El historiador Bogdan Musiał explica que, a diferencia de los países ocupados por Alemania, los alemanes no habían sentido el peso de una ocupación extranjera.

El exterminio comenzó la víspera del Día de San Valentín de 1945. Oficialmente, el objetivo era destruir la intersección ferroviaria de Dresde; sin embargo, las vías resultaron apenas dañadas y fueron reparadas rápidamente, mientras que el casco histórico quedó prácticamente aniquilado.

Brillo de día

Durante la noche del 13 al 14 de febrero, casi 800 bombarderos británicos Avro Lancaster sobrevolaron el centro de la ciudad en dos oleadas. Victor Klemperer, testigo judío, describió el horror en su diario:

«Muy pronto escuchamos el estruendo de los aviones. La luz se apagó, un fuerte golpe resonó… La gente se arrodillaba entre sillas, algunos gemían, otros lloraban. De nuevo, el bombardeo, la muerte golpeaba la garganta, otra explosión».

Masacre de civiles alemanes por parte de los aliados: Redadas de alfombra en Dresde, 13‑15 de febrero de 1945

Según el libro de Zychowicz Alianci. Politically Incorrect Tales V, la escena se volvió "tan brillante como el día" cuando las bombas incendiarias encendieron la ciudad.

Los incendios se propagaron rápidamente, creando una tormenta de fuego que envolvió gran parte de la urbe.

Infierno en la tierra

Włodzimierz Kalicki describe el momento como "un pequeño apocalipsis":

«Una columna de fuego, humo y aire abrasador se elevó cientos de metros. El aire frío fue succionado con fuerza, girando alrededor del fuego como un tornado, arrastrando todo a su paso. La gente desaparecía en una gigantesca columna de llamas».

Masacre de civiles alemanes por parte de los aliados: Redadas de alfombra en Dresde, 13‑15 de febrero de 1945

Al agotarse el oxígeno, se estima que hasta tres cuartas partes de las víctimas murieron por asfixia.

Los bombarderos británicos de la segunda oleada tuvieron que lanzar sus bombas a ciegas, ya que la ciudad estaba cubierta por una densa nube de humo. Kalicki añade que los incendios locales se fusionaron, creando una tormenta de fuego gigantesca que "succionó a miles de personas" y convirtió la ciudad en una antorcha de 4 km de altura.

Balance del crimen

El 14 de febrero, 311 bombarderos estadounidenses B‑17 Flying Fortress completaron la devastación. El casco histórico quedó reducido a ruinas; cientos de monumentos, colecciones de museos, bibliotecas, archivos y obras de arte fueron consumidos por las llamas, al igual que la mayoría de las viviendas.

Masacre de civiles alemanes por parte de los aliados: Redadas de alfombra en Dresde, 13‑15 de febrero de 1945

Zychowicz indica que "4 000 toneladas de bombas explosivas e incendiarias cayeron sobre la ciudad, arrasando 6,5 km² y dejando 650 000 bombas incendiarias". Para comparar, la Luftwaffe destruyó en toda la Segunda Guerra Mundial solo 2,4 km² de Londres.

Las cifras de víctimas varían: estimaciones tempranas alcanzaron los 500 000 muertos; la propaganda nazi hablaba de 200 000; estudios posteriores redujeron la cifra a 35 000 (1965) y, según la comisión sajona de 2011, entre 18 000 y 25 000.

Hasta hoy, los historiadores siguen debatiendo la legitimidad del ataque. Algunos lo catalogan como crimen de guerra; otros lo ven como un acto vil pero necesario para quebrar la moral del enemigo. Incluso el propio mariscal Harris defendió la acción con la frase: "Si siembras el viento, tendrás que recoger la tormenta".