historia historica

El sistema inmunitario se adapta bajo la presión de las epidemias

En el siglo XIV Europa fue asediada por repetidas epidemias. Mihai Netea, investigador del Radboud UMC, descubrió que esas crisis dejaron huellas en el ADN: ciertos genes inmunitarios de europeos y gitanos cambiaron bajo la presión de las epidemias, mientras que en personas del noroeste de la India, de donde provienen los gitanos, esos genes permanecieron sin alteraciones.

Hace aproximadamente mil años los gitanos migraron del noroeste de la India a Europa, asentándose mayormente en los países del sur y constituyendo un grupo poblacional distinto. Netea realizó su estudio entre romaníes de origen indio que viven en Rumanía y entre rumanos de ascendencia europea. "Es una situación demográfica especial que rara vez se encuentra en otro lado", explica. "Dos grupos poblacionales conviven en la misma región, pero por razones históricas y sociales el mestizaje ha sido escaso. A pesar de mil años de convivencia, rumanos y gitanos son genéticamente muy diferentes".

Presión extrema

El equipo de Netea, con colaboradores de Groningen, España y Rumanía, analizó ADN de 100 rumanos, 100 gitanos y 500 habitantes del noroeste de la India. Identificaron veinte genes que se modificaron tanto en rumanos como en gitanos, pero que permanecieron inalterados en los indios. Tres de esos genes codifican receptores Toll‑like, esenciales para la defensa contra bacterias, incluida la del bacilo de la peste.

Las epidemias de peste probablemente ejercieron una fuerte presión selectiva sobre esos genes. "Entre 1300 y 1400 varias epidemias de peste arrasaron Europa; entre el 25 % y el 35 % de la población murió. Solo sobrevivieron quienes portaban los genes adecuados. En la India también hubo brotes, pero más tardíos (alrededor de 1800) y con una mortalidad de "solo" el 5 %", señala Netea. "Así, la presión evolutiva sobre el sistema inmunitario fue mucho mayor en Europa que en la India".

Nuevos fármacos

Según Netea, todavía nos beneficiamos de esa intensa presión infecciosa en Europa. "Los europeos desarrollaron mayor resistencia. Lo vimos cuando emigraron a América: los pueblos aislados allí eran mucho más vulnerables a infecciones. Los europeos introdujeron enfermedades 'cotidianas' que apenas les afectaban, pero que diezmaron a poblaciones como la de los nativos americanos".

Este tipo de investigación busca identificar los factores que juegan un papel crucial en la defensa contra enfermedades, lo que puede conducir al desarrollo de nuevos fármacos o terapias. Netea da un ejemplo: "Tras las epidemias pasadas, los europeos adquirieron una variante de la proteína CCR5 que los hace ligeramente más resistentes al VIH. Bloqueando esa proteína se descubrió un nuevo fármaco contra el VIH".

Mirada objetiva

Sin embargo, un sistema inmunitario más fuerte también tiene desventajas. En Europa son más prevalentes las enfermedades autoinmunes, en las que el propio organismo ataca sus células. "Si solo miramos los números, eso es lo que vemos", afirma Netea, pero aclara que no es del todo justo. "La esperanza de vida es alta en Europa, por lo que hay más tiempo para que se desarrollen enfermedades autoinmunes. Si los africanos vivieran tanto como los europeos, probablemente veríamos también más casos allí".

Para profundizar en estos temas, Netea continúa su investigación en Rumanía, India y también en África. "Estamos en contacto con colegas de Sudán y Tanzania, donde existen situaciones comparables a las de europeos y gitanos. Queremos ampliar el estudio. Hasta ahora nos hemos centrado en el sistema inmunitario, pero ya estamos recopilando el genoma completo. Pronto analizaremos ese ADN de forma objetiva para determinar qué regiones están bajo presión evolutiva".