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El tío Sam puede ser despiadado: ¿Por qué realmente EE. UU. entró en la Segunda Guerra Mundial?

Introducción

La Segunda Guerra Mundial suele presentarse como la lucha entre el bien y el mal. La realidad, sin embargo, fue mucho más compleja: tanto el Eje como los Aliados cometieron crímenes de guerra. En una entrevista con el periodista Piotr Zychowicz, el politólogo John Mearsheimer explica por qué Estados Unidos no se involucró por razones morales, sino estratégicas.

Entrevista

Piotr Zychowicz: ¿Has visto la serie Band of Brothers de Steven Spielberg?

John Mearsheimer: No.

Zychowicz: El episodio noveno, titulado Why We Fight, muestra a soldados estadounidenses liberando un campo de concentración alemán. Allí se pregunta por qué los EE. UU. luchan tan lejos de su hogar.

Contrario a la creencia popular, Estados Unidos no entró en la guerra por altruismo. Desde la llegada al poder de Hitler en 1933, Washington criticó la ideología nazi, pero esa aversión no fue la causa de su intervención.

El tío Sam puede ser despiadado: ¿Por qué realmente EE. UU. entró en la Segunda Guerra Mundial?

¿Por qué entonces? Porque la Alemania de Hitler amenazaba el equilibrio de poder en Europa. EE. UU. se autodefine como un balancer offshore, es decir, un contrapeso que impide que cualquier potencia continental domine la región.

El principio rector de la política exterior estadounidense es evitar que una potencia europea o asiática se convierta en hegemón continental, lo que podría desafiar la supremacía global de Washington. En la década de 1940, Alemania era precisamente esa amenaza.

Al inicio de la guerra, EE. UU. esperaba que Francia y Gran Bretaña frenaran a Hitler. Cuando en 1940 Alemania derrotó a Francia y aisló al Reino Unido, Washington comenzó a preocuparse seriamente, temiendo que el próximo paso de Hitler fuera atacar a la Unión Soviética y consolidar su hegemonía en Europa.

El tío Sam puede ser despiadado: ¿Por qué realmente EE. UU. entró en la Segunda Guerra Mundial?

El balance de poder se vio amenazado, y la señal de alerta se encendió en Washington cuando el 22 de junio de 1941 comenzó la Operación Barbarroja. A partir de entonces, EE. UU. se movilizó rápidamente.

En diciembre de 1941, tras el ataque a Pearl Harbor, Estados Unidos declaró la guerra a Alemania. La declaración fue una formalidad: la decisión de enfrentarse a Alemania ya estaba tomada en Washington. La verdadera motivación era impedir que el Eje dominara Europa, no la defensa de la democracia o los derechos humanos.

Esta estrategia no es nueva. En la Primera Guerra Mundial, EE. UU. también esperó a que el conflicto se resolviera antes de intervenir, temiendo que una Alemania imperializada se convirtiera en hegemonía europea.

El tío Sam puede ser despiadado: ¿Por qué realmente EE. UU. entró en la Segunda Guerra Mundial?

El patrón de intervenir lo más tarde posible permite a los Estados minimizar sus pérdidas y conservar fuerza para el momento decisivo. Es, en palabras de Mearsheimer, la táctica más inteligente del realismo ofensivo.

Sin embargo, los gobiernos siempre intentan vender sus guerras como luchas por la libertad y los derechos humanos. La propaganda presenta la causa como moralmente justa para movilizar a la población y a los soldados, aunque los intereses estratégicos sean el motor real.

El tío Sam puede ser despiadado: ¿Por qué realmente EE. UU. entró en la Segunda Guerra Mundial?

En el caso de la Segunda Guerra Mundial, el General Patton señaló que los EE. UU. liberaron la mitad de Europa de una tiranía, pero entregaron la otra mitad a otra. La alianza con la Unión Soviética muestra que la narrativa blanco‑negro es, en gran medida, un mito.

Después de la guerra, EE. UU. siguió persiguiendo sus intereses estratégicos, a veces bajo la bandera del idealismo. La llamada "doctrina Bush" buscó transformar el Oriente Medio en una zona de democracias liberales mediante intervenciones militares que, en la práctica, produjeron conflictos prolongados y devastadores en Afganistán e Irak.

El tío Sam puede ser despiadado: ¿Por qué realmente EE. UU. entró en la Segunda Guerra Mundial?

Los resultados fueron catastróficos: guerras civiles, el auge del Estado Islámico, desplazamientos masivos y una ola de refugiados que desestabilizó a Europa. La lección que extrae Mearsheimer es clara: la política idealista que ignora la realidad del poder lleva al desastre.

Conclusión

Según John Mearsheimer, profesor de la Universidad de Chicago y creador del realismo ofensivo, Estados Unidos ha demostrado ser capaz de actuar con dureza cuando sus intereses estratégicos están en juego. La historia muestra que, lejos de ser una fuerza altruista, la política exterior estadounidense se guía principalmente por la búsqueda del equilibrio de poder.

Fuentes

Extracto del libro Alianci. Politically incorrect stories V de Piotr Zychowicz, publicado por Dom Wydawniczy REBIS.