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Explorando la historia del sufismo y el misticismo islámico

«No soy este cabello, no soy esta piel, soy el alma que habita dentro».

Jalal al‑Dín Rumi

Jalal al‑Dín Rumi es uno de los poetas y pensadores más influyentes de la historia islámica. Su prosa y poesía, cargadas de reflexiones sobre el amor, la vida y el alma, le han convertido en una figura perdurable tanto en Oriente como en Occidente.

Tal vez por eso Rumi se ha convertido en el rostro más conocido del sufismo en Occidente. El sufismo, rama mística del Islam, ha sido visto durante mucho tiempo como la forma más pacífica y apolítica de la fe. Con el poeta pacifista Rumi a la cabeza, no es sorprendente que este estereotipo haya calado tanto.

Sin embargo, el sufismo es mucho más amplio que la poesía de Rumi. En este artículo repasamos su origen, sus creencias, sus prácticas rituales y su legado cultural.

¿Qué es el sufismo?

Explorando la historia del sufismo y el misticismo islámico

El sufismo es una corriente espiritual dentro del Islam que busca la unión directa con Dios mediante una forma de adoración que incluye música, arte decorativo y modos de vida poco convencionales.

El nombre proviene probablemente de suf, la palabra árabe para "lana", asociada a los hábitos ascéticos de los primeros místicos, o de safā (pureza). Otra teoría lo relaciona con ahl al‑suffah, los "habitantes del banco" que eran compañeros pobres del Profeta y que se reunían para el dhikr (recuerdo del nombre divino).

Los primeros sufíes practicaban un ascetismo extremo: ayunos prolongados, vigilias nocturnas y una renuncia total a lo material, con la única ropa como posesión. Estas prácticas respondían al principio sufí de maʿrifa (conocimiento interior de Dios), que implica una serie de transformaciones internas para trascender el cuerpo y el mundo físico.

Prácticas religiosas fundamentales

Los sufíes observan, además de los ritos islámicos obligatorios (las cinco oraciones diarias, el ayuno del Ramadán, etc.), la sunnah del Profeta, intentando vivir lo más cerca posible a su ejemplo.

Esta vida requiere también alejarse de los placeres mundanos: compañía, comida, incluso el sueño, favoreciendo la soledad, el silencio y la vigilia espiritual. El objetivo es purificar el corazón de orgullo, arrogancia y envidia.

Una práctica típica es la muraqaba (observación), similar a la meditación. El sufí repite tres veces: "Ilāhī anta maqsūdī wa‑riḍāk maṭlūbī" (Dios mío, tú eres mi meta y tu placer es mi deseo), centrando su atención en el nombre de Al‑Allah y en su significado esencial.

Dhikr: el corazón de la devoción sufí

El dhikr ("recuerdo") consiste en la constante evocación del nombre de Dios, manteniendo la conciencia de su presencia eterna. Cada orden sufí tiene su propio estilo de dhikr; algunas lo celebran mediante el sema, que combina recitación, canto, meditación y trance.

El famoso giro derviche, popularizado por la orden Mevleví, es una forma de dhikr que implica girar en círculos para abandonar el nafs (ego) y acercarse a la perfección divina, imitando el movimiento de los planetas alrededor del Sol.

Filosofía y creencias

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El deseo supremo del sufí es experimentar una unión personal con Dios en vida, lo que contrasta con la visión tradicional que reserva esa unión para la resurrección. Esta experiencia se describe a menudo con metáforas de amor y vino, símbolos que aparecen con frecuencia en la poesía sufí.

El proceso culmina en el fana (aniquilación del yo), donde el individuo pierde su identidad separada y solo percibe la presencia de Dios.

Historia del sufismo: del Profeta a la actualidad

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Los orígenes del sufismo se remontan al propio Profeta Mahoma, quien solía meditar en cuevas y vivir con gran modestia. Su primo y yerno, Ali ibn Abi Talib, es considerado el primer sufí. Como movimiento organizado, el sufismo surgió alrededor del siglo VIII.

En el siglo VIII, Hasan al‑Basri fundó una comunidad en Abadan que documentó las primeras prácticas sufíes. Figuras como Bayazid al‑Bistami, famoso por sus declaraciones extáticas (shathiyat), y Abu Bakr al‑Kalabadhi, autor del Kitāb al‑ʿAwf al‑Ṣafw, ayudaron a sistematizar la doctrina.

Siglo X: consolidación institucional

Entre los siglos X y XI el sufismo pasó de ser una práctica individual a una organización estructurada, con la canonización de maestros y la redacción de manuales como Kashf al‑Mahjūb (Ali al‑Hujwiri) y Risāla (Al‑Qushayrī).

Siglos XII‑XIII: expansión y controversia

Surgen las primeras órdenes (turuq) como la Qadiriyya, Shadhiliyya, Rifaʿiyya y Chistiyya, cada una basada en la enseñanza de un fundador santo. En este periodo destaca Ibn al‑ʿArabī, cuyo concepto de wahdat al‑wujūd (unidad del ser) plantea que el universo es una manifestación de Dios, una idea que generó intensos debates teológicos.

Siglos XIV‑XVIII: auge y resistencia

El sufismo se difundió por todo el mundo islámico, pero enfrentó oposición, especialmente del movimiento wahabí del siglo XVIII, que lo consideraba supersticioso. En la década de 1920, reformistas y gobiernos modernizadores atacaron a las órdenes sufíes, acusándolas de obstaculizar el progreso.

Sufismo contemporáneo: neosufismo

Fazlur Rahman acuñó el término "neo‑sufismo" para describir corrientes reformistas del siglo XVIII que buscaban reconciliar la espiritualidad interior con la ley islámica tradicional. En la actualidad, el término también se usa para referirse a expresiones occidentales del sufismo que enfatizan su dimensión pantheísta fuera del marco islámico, como la Orden Universal del Reino de la Luz fundada por Inayat Khan.

Intelectuales como Timothy Winter, Hamza Yusuf, Llewellyn Vaughan‑Lee, Nuh Ha Mim Keller y Zaid Shakir continúan difundiendo la enseñanza sufí en el mundo académico y popular.

Impacto del sufismo en la literatura, el arte y la cultura

Explorando la historia del sufismo y el misticismo islámico

El sufismo ha producido algunas de las voces literarias más brillantes del Islam, entre ellas Rumi, poeta persa del siglo XIII cuya obra sigue siendo una de las más leídas en Estados Unidos. Su relación con el derviche Shams‑Tabrizí inspiró la novela de Elif Şafak, Los cuarenta reglas del amor.

En las artes visuales, el sufismo ha inspirado caligrafía, miniaturas y danzas giratorias que representan la unión mística con lo divino, como la famosa representación de la batalla de Karbala.

Relevancia actual

Aunque el sufismo ha tenido tensiones con corrientes ortodoxas, sigue siendo una parte esencial de la historia islámica y oriental. Su legado artístico y espiritual continúa influyendo en la cultura global, recordándonos que sin el Islam no existiría el sufismo, y sin el sufismo muchas expresiones artísticas y filosóficas jamás habrían nacido.

Referencias:

Islamic Mysticism in Asia. 08‑08‑2016. Accedido 03‑08‑2021.

Shihadeh, Ayman. Sufism and Theology. Edinburgh University Press, 2007.

Sufism. Accedido 03‑08‑2021.