El 2 de julio de 1971 Jim Morrison se encontraba en París. Tres meses antes había regresado a Francia sumido en una profunda crisis existencial; sentía que había perdido todo vínculo con su identidad.
Durante la grabación de LA Woman, el último álbum de The Doors, consumía hasta 36 cervezas al día. Su voz se apagaba y le costaba escribir letras, algo que antes le resultaba natural al cuestionar la moral puritana de su país. Decidió abandonar Hollywood para “limpiarse” y reencontrarse.
En sus cartas a amigos describía largas caminatas solitarias por la ciudad y la pérdida de peso que había experimentado en Los Ángeles.
Lo que sí se confirma es que, esa madrugada del 2 de julio, Morrison falleció a los 27 años, convirtiéndose en parte del famoso “Club de los 27” junto a Brian Jones, Jimi Hendrix y Janis Joplin.
Los últimos momentos y la morgue parisina
Según los testimonios, Morrison estaba en el apartamento de la Rue Beautreillis nº 17 con su pareja Pamela Courson cuando una tos severa lo obligó a buscar ayuda. Courson le llenó la bañera con agua caliente y le sugirió que se sumergiera para relajarse.
Después de dormir brevemente, Courson lo encontró en el baño sin responder. Llamó a la policía y al cuerpo de bomberos, pero ya era demasiado tarde. Su cuerpo permaneció envuelto en plástico y enfriado durante tres días hasta que se preparó el ataúd más barato que pudieron conseguir (75 USD).
Un médico firmó el certificado de defunción indicando “falla cardíaca”. No se realizó autopsia, pues la legislación francesa no la exigía. Algunos testigos sostienen que la causa fue una sobredosis de heroína.
El funeral se celebró el 7 de julio en el cementerio de Père Lachaise, donde reposan también Oscar Wilde y Edith Piaf. La lápida original fue robada en 1973; la inscripción oficial dice “Douglas James Morrison”.
Teorías y controversias
- Varias versiones surgieron sobre el lugar de su muerte: desde estar en su apartamento hasta haber sido visto en un club o haber sido asesinado por traficantes.
- El manager Bill Siddons declaró que Morrison murió por causas naturales, pero no pudo confirmar la identidad del cuerpo.
- Se rumorea que Morrison fingió su muerte para escapar de la fama; otras teorías apuntan a un posible asesinato por el narcotraficante Jean de Breiteuil.
- Tras su muerte había tres demandas de paternidad pendientes, pero Morrison había nombrado a Courson como única heredera en su testamento.
Vida, estudios y familia
James Douglas Morrison nació el 8 de diciembre de 1943 en Melbourne, Florida. Fue hijo del almirante de la Marina de los EE. UU. George Stephen Morrison y de Clara Virginia Morrison. Su infancia estuvo marcada por constantes mudanzas, cambiando de escuela y de amistades al menos siete veces en los primeros 16 años.
Desde pequeño mostró una gran afición por la lectura; sus autores favoritos eran los filósofos y poetas, especialmente Friedrich Nietzsche, Plutarco y los existencialistas franceses. Estudió en UCLA, donde obtuvo una licenciatura en inglés y teatro, influenciado por Antonin Artaud.
Su relación con la familia fue distante. En una entrevista con Elektra (1966) declaró que sus padres estaban “muertos”, aunque en realidad seguían vivos. A lo largo de su vida mantuvo relaciones con numerosas mujeres, sin ocultar su estilo de vida libertino.
Los Doors y el auge del rock psicodélico
En 1965, mientras vivía como bohemio en Venice Beach, Morrison escribió las primeras letras de The Doors junto a Ray Manzarek, su futuro compañero de banda. El nombre “The Doors” proviene del libro de Aldous Huxley *The Doors of Perception*, una referencia a la expansión de la percepción mediante sustancias psicodélicas.
El cuarteto se completó con Robby Krieger (guitarra) y John Densmore (batería). Su música combinó poesía, psicodelia y una actitud rebelde contra la autoridad, convirtiéndose en íconos de la contracultura de los años 60.
En 1967 Morrison fue el primer artista de rock arrestado en pleno concierto, en Connecticut, por incitar disturbios contra la policía. En 1969, tras una controvertida actuación en Miami donde intentó exhibir sus genitales, la banda fue vetada de numerosos locales y Morrison abandonó Hollywood en busca de redención.
Cincuenta años después, la figura de Jim Morrison sigue alimentando mitos y admiración. Su poesía, su voz y su rebeldía continúan inspirando a nuevas generaciones.