¿Realmente Khrushchev golpeó un zapato en la ONU?
El miércoles 12 de octubre de 1960 se celebró la sesión plenaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas en el edificio de la ONU, en Nueva York.
Durante el debate, el delegado filipino Lorenzo Sumulong denunció la situación de los pueblos de Europa del Este, describiéndolos como "privados del ejercicio libre de sus derechos civiles y políticos y engullidos, por así decirlo, por la Unión Soviética".
La intervención de Sumulong llamó la atención de la delegación soviética y, al concluir su discurso, el propio Nikita Khrushchev tomó la palabra para defender la posición de la URSS.
Khrushchev argumentó que los problemas citados eran "internos" de la Unión Soviética y que, pese a la diversidad de nacionalidades y corrientes políticas, todos estaban bajo la unidad del Estado socialista. Subrayó que su gobierno había iniciado una política de desestalinización y de apertura relativa.
Al final de su alocución, el líder soviético se mostró visiblemente exaltado. Según algunos relatos, agitó el puño y, en un gesto dramático, se quitó un zapato y lo apoyó sobre la mesa del podio.
Sin embargo, la evidencia audiovisual es inexistente. William Taubman, historiador y ganador del Premio Pulitzer, señala que no hay video ni fotografías que muestren a Khrushchev golpeando el zapato. La única imagen conocida muestra al dirigente sosteniendo el calzado, pero parece ser un montaje; una foto idéntica del mismo ángulo muestra simplemente su puño.
El misterio se acrecienta porque, según la cadena italiana RAI, existe un video que capturó a Khrushchev sacudiendo el zapato, pero dicho material está archivado y no se ha puesto a disposición del público.
En la mayoría de los filmajes de la sesión se observa a Khrushchev agitar su puño y golpear la mesa, pero nunca el zapato. Por eso, la icónica imagen del "zapato de Khrushchev" sigue siendo única y objeto de debate entre historiadores.
En resumen, el famoso incidente del zapato probablemente se basó en un gesto exagerado del líder soviético, pero no existen pruebas concluyentes de que realmente lo haya usado como arma contra el podio.