Contexto de la guerra italo‑papal
El 20 de septiembre de 1870 representa el acto final de la guerra italo‑papal, el conflicto entre el recién nacido Reino de Italia y el Estado Pontificio. Italia, una monarquía parlamentaria todavía en su infancia, buscaba anexar los territorios papales, mientras que el Estado Pontificio, fundado oficialmente en 1815, defendía su soberanía absoluta.
Despliegue de fuerzas
La contienda comenzó a finales de agosto de 1870, cuando Italia declaró la guerra al Papa. Aproximadamente 50 000 soldados se movilizaron hacia los bordes norte y sur del Estado Pontífico. El ejército papal, bajo el mando de los generales alemanes Hermann Kanzler y el italiano Fortunato Rivalta, concentró sus defensas en Roma.
La marcha hacia Roma
El 10 de septiembre el Teniente General italiano Raffaele Cadorna recibió la orden de cruzar la frontera papal. En los cinco días siguientes sus generales —Nino Bixio, Enrico Cosenz, Gustavo Mazè de la Roche, Emilio Ferrero y Diego Angioletti— ocuparon varias ciudades sin gran resistencia, avanzando hacia la capital.
El asedio de la capital
El 15 de septiembre el ejército italiano, compuesto principalmente por Carabineros y Bersaglieri, llegó a los portones de Roma. Los muros fueron reforzados por orden del general Kanzler, quien rechazó la petición de Cadorna de abrir la ciudad. El Papa Pío IX amenazó con excomulgar a quien ordenara el ataque, pero la amenaza tuvo escaso efecto sobre una monarquía que ya no se basaba en un mandato divino.
La artillería abre fuego
La orden de atacar vino del capitán de artillería Giacomo Segre, de origen judío, y se ejecutó a las 5:00 a.m. del 20 de septiembre. Primero se bombardearon Porta San Giovanni, luego Porta San Lorenzo y Porta Maggiore, y a las 5:10 la artillería se dirigió a Porta Pia.
El bombardeo continuó durante más de cuatro horas. A las 9:00 se observó una brecha de unos 50 m al sur de Porta Pia. Tras verificarla, los Bersaglieri entraron y, a las 9:45, la abertura alcanzó los 30 m, suficiente para que las tropas cruzaran sin quedar expuestas al fuego enemigo.
Rendición y ocupación
Los generales Mazè y Cosenz prepararon los asaltos, pero a las 10:00 la bandera blanca ondeó desde el Capitolio, señal de rendición del Estado Pontífico. A pesar de la capitulación oficial a las 17:30, algunos grupos de resistencia continuaron combatiendo dentro de los muros hasta el 12‑13 de septiembre.
El 21 de septiembre Roma quedó bajo control italiano. El Estado Pontífico mantuvo una existencia política limitada hasta el 27 de septiembre, cuando el ejército italiano tomó el Castel Sant’Angelo, reduciéndolo al reducido Estado Vaticano.
Consecuencias
El 2 de octubre se celebró el plebiscito que confirmó la anexión del territorio papal al Reino de Italia. Entre las repercusiones más importantes destacan:
- El Non Expedit, prohibición papal de que los católicos italianos votaran.
- La "Ley de Garantías" (Ley n.º 214, 13 de mayo de 1871), que aseguraba la inviolabilidad del pontífice, la extraterritorialidad de los palacios vaticanos y una anualidad de 3 225 000 liras para el sostenimiento del Vaticano.
- Posteriormente, la Ley de Garantías sería reemplazada por los Pactos Lateranenses de 1929.
Bibliografía
M. Borgogni, La gloria effimera. Forze armate e volontari dalla prima guerra d'indipendenza alla breccia di Porta Pia (1848-1870) G. Darby, The Unification of Italy A. M. Banti, Il risorgimento Italiano G. Pécout, Il lungo Risorgimento. La nascita dell'Italia contemporanea G. Calchi Novati, Il canale della discordia. Suez e la politica estera italiana E. Hobsbawm, Il trionfo della Borghesia A. M. Banti, L'età contemporanea. Dalle rivoluzioni settecentesche all'imperialismo