
Este breve artículo, originalmente publicado en el portal news.it, aborda el martirio de los dos santos que más influyeron en la historia del cristianismo: San Pedro y San Pablo.
Los datos biográficos de ambos son escasos, pero la arqueología avanza poco a poco para arrojar más luz sobre sus vidas.
¡Buena lectura!

Crucifixión de San Pedro (pintura)
Existen pocas fuentes fiables sobre el martirio de Pedro y Pablo, un hecho de extraordinaria importancia para la historia del cristianismo. Las fuentes disponibles son limitadas y, a menudo, controversiales.
Lo que sí es seguro es que ambos fueron ejecutados durante el reinado de Nerón, uno de los emperadores más perseguidos hacia los seguidores de la nueva fe.
Sin embargo, la fecha exacta y la forma del martirio siguen siendo objeto de debate.
Pedro y Pablo: lo que dicen las fuentes
El apologista cristiano Tertuliano (155‑222 d.C.) menciona únicamente que Pedro fue crucificado; autores posteriores añaden que Pablo fue decapitado y que Pedro se dejó crucificar boca abajo por su propia voluntad.
Muchas fuentes sitúan el año de ambas ejecuciones en el 67 d.C., aunque algunos testimonios anticipan la muerte de Pedro en el 64 d.C..
Incluso la fecha exacta del día varía: la tradición occidental señala el 29 de junio, mientras que la oriental menciona el 28 de diciembre.
Lo que sí parece consensuado es el lugar de sus sepulturas: la zona del Vaticano para Pedro (cerca del supuesto sitio de su crucifixión) y la Vía Ostiense para Pablo.
El testimonio de Eusebio es fundamental: «Si quieres ir al Vaticano o a la carretera que lleva a Ostia, encontrarás los trofeos de quienes fundaron esta Iglesia».
Como se sabe, las basílicas de San Pedro y San Pablo fueron erigidas posteriormente sobre los supuestos lugares de enterramiento de estos dos mártires cristianos.