Calígula y sus supuestas extravagancias
El emperador romano Calígula, considerado uno de los peores gobernantes de la Ciudad Eterna, es recordado por una serie de anécdotas que roban la imaginación: delirios de omnipotencia, crueldad extrema y actos que rozan lo increíble.
Banquetes imposibles
Según las fuentes antiguas, Calígula se creía superior a los mortales y, a veces, incluso a los dioses. Se dice que se enfurecía cuando, a su juicio, los dioses no le rendían el debido respeto. Entre sus banquetes más extravagantes se encontraban platos con perlas disueltas en vinagre y alimentos espolvoreados con oro.
El caballo Incitatus
Una de las historias más célebres es la relación que mantenía con su caballo, Incitatus. Aunque la supuesta designación del animal como senador es probablemente una leyenda destinada a despreciar a los verdaderos senadores romanos, se confirma que Calígula lo trataba como a su mejor amigo: le permitía dormir en su cama y le servía en la mesa con platos de oro.
Estas y otras anécdotas, aunque a menudo exageradas, forman parte del legado de un emperador cuya reputación sigue alimentando el debate histórico.