Incesto en la élite romana
En la Antigua Roma los relaciones incestuosas no eran raras, pero la que unió a Domiciano, emperador entre 81 y 96 d.C., con su sobrina Giulia, hija de su hermano Tito, alcanzó tal grado de escándalo que conmocionó incluso a una sociedad acostumbrada a los excesos de los poderosos.
Un vínculo prohibido
Domiciano y Giulia eran tío y sobrina, lo que ya bastaba para generar murmuraciones y críticas. La situación habría sido más aceptable si el emperador hubiese cumplido su promesa de casarla, pero nunca lo hizo.
Intentos de escapar
Desesperada, Giulia se casó con Tito Flavio Sabino para intentar rehacer su vida. Sin embargo, Domiciano continuó ejerciendo una influencia letal sobre ella. Tras quedar viuda, la volvió a seducir y quedó embarazada.
Trágico desenlace
El emperador, sin herederos, buscó legitimar la unión forzando a Giulia a abortar. La intervención rudimentaria provocó su muerte poco después.
Este episodio ilustra la brutalidad y la falta de escrúpulos del reinado de Domiciano, cuyo legado está marcado por actos de violencia y decadencia moral.