Una curiosa receta para la vista
La medicina de la Antigua Grecia estaba, para su época, bastante avanzada. Erófilo de Calcedonia, médico que vivió entre los siglos IV y III a.C., es conocido por una receta destinada a tratar problemas de visión.
Los griegos antiguos fueron pioneros en el campo de la salud; sus médicos desarrollaron teorías y tratamientos que, aunque rudimentarios, mostraban un gran ingenio y dedicación.
A continuación, la receta atribuida a Erófilo:
«Aplicar una pomada oftálmica que contenga goma arábiga, excremento de cocodrilo terrestre, polvo de cobre y bilis de hiena diluida en miel, dos veces al día».
Los ingredientes pueden resultar repugnantes hoy, y su eficacia es, sin duda, cuestionable. Sin embargo, si nos situamos brevemente en el contexto histórico, donde no existían los recursos científicos modernos, podemos apreciar el enorme esfuerzo mental y práctico que implicaba crear cualquier tipo de terapia.
La naturaleza era la única fuente disponible, y de ella se intentaba extraer soluciones útiles para la salud y el bienestar.