Juan XII se reúne con el emperador.
Este artículo trata sobre la figura controvertida de Juan XII, uno de los papas más disolutos de la historia de la Iglesia.
El texto original fue enviado a Píldoras de Historia por Mauro Napoliello. Puedes consultar el artículo completo aquí: Píldoras de Historia.
¡Te invitamos a leerlo, el personaje es fascinante y fuera de lo común!
Retrato del Papa Juan XII.
Durante mucho tiempo hemos pensado que el mundo eclesiástico está envuelto en un velo de bondad y misericordia. Sin embargo, en la Edad Media la realidad era mucho más compleja.
La Iglesia poseía amplios territorios en la península central y su jefe, el Papa, no siempre fue un ejemplo de virtud.
Juan XII: un adolescente desenfrenado al trono de Pedro
En el siglo X, el joven Octaviano fue elegido Papa bajo el nombre de Juan XII a los dieciséis años, convirtiéndose en el 130.º pontífice de la Iglesia católica.
Su ascenso estuvo ligado al poder del príncipe romano Alberico, quien, con el respaldo del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Otón I de Sajonia, instaló a Octaviano en el cargo tras la muerte del Papa Agapito II.
Juan XII se distinguió por sus vicios, sus pasiones carnales y su ambición desmedida. No recibió una educación papal adecuada y, una vez en el Palacio Laterano, combinó la vida de corte con hábitos escandalosos.
Su pasión desmesurada por las mujeres se tradujo en un supuesto harén de prostitutas que frecuentaban sus aposentos, y disfrutaba de la caza, el alcohol y los festejos paganos.
Además, no dudaba en emplear la violencia contra ducados vecinos para ampliar su influencia.
La Iglesia en crisis y la intervención del emperador
Ante el desorden, Otón I decidió acudir a Roma en 962 para controlar la situación. Durante su estancia, Juan XII juró fidelidad y la ciudad experimentó un breve periodo de calma eclesiástica.
Al regresar a Alemania, el caos volvió: prostitutas fueron reclutadas de burdeles, mujeres solas fueron secuestradas por los hombres del pontífice y el Vaticano se sumió en deudas; los techos se derrumbaron y las cloacas se desbordaron.
Juan XII conspiró contra Otón, quien, al enterarse, marchó nuevamente hacia San Pedro con la intención de destituir al papa.
El joven pontífice, temeroso, huyó en una carruaje acompañado de sus amantes y se refugió en un castillo fuera de la ciudad. Los romanos, hartos, recibieron a Otón como libertador.
Se convocó un sínodo para juzgar a Octaviano; él, sin embargo, respondió excomulgando al emperador y a los miembros del sínodo, y lanzó una anatema contra el recién nombrado Papa León VIII.
El regreso, la venganza y la muerte de Juan XII
Tras la partida de Otón, la población romana, resentida por la imposición del nuevo papa, se rebeló contra los soldados imperiales y apoyó el regreso de Juan XII, forzando la huida de León VIII.
El regreso de Juan XII estuvo marcado por una sangrienta venganza: persiguió y mutiló a quienes lo habían acusado durante el sínodo.
En mayo de 964, a los veintisiete años, Juan XII murió de forma violenta. Según las fuentes, fue arrojado por la ventana de su palacio por el marido celoso de una de sus amantes.
Su vida breve y escandalosa dejó la Iglesia sumida en una profunda crisis, comparable a un bar sin control.
Artículo escrito y enviado por Mauro Napoliello. Imágenes provienen de festivaldelmedioevo.it, ilmessaggero.it, fattiperlastoria.it y festivaldelmedioevo.it.