Un mito gastronómico en la corte francesa
El retrato de una joven Caterina de Medici muestra a una mujer que, a lo largo de los siglos, ha generado innumerables anécdotas. La mayoría de ellas parecen producto de la imaginación popular, creadas para manchar la reputación de la reina tras su presunta implicación en la masacre de San Bartolomé en 1572.
Entre los rumores más simpáticos se encuentra la supuesta fijación de Caterina por los alimentos que consideraba afrodisíacos. Según la leyenda, la monarca se deleitaba con calabacines, cardos y chalotas, alimentos que, en la época, se asociaban con el aumento del deseo.
Sin embargo, otras fuentes afirman que la mujer también era una gran aficionada a platos más comunes: cebollas, habas, setas y apio figuraban a menudo en su mesa.
Aunque estas historias carecen de evidencia histórica sólida y parecen más bien leyenda que realidad, reflejan la fascinación de la época por la relación entre la comida y la sensualidad.