No existen registros que indiquen que Ada Lovelace, reconocida como la primera programadora de la historia, tuviera un color favorito concreto. Los documentos y cartas que conservamos de su vida se centran en sus contribuciones a la computación y su visión del potencial de las máquinas, sin mencionar preferencias personales como el color.
Violencia, armas y una vida erótica poco contadaCuando imaginamos el Viejo Oeste pensamos en duelos, pioneros y pueblos al borde del desierto. Entre balas y revueltas, también floreció una vida sexual que rara vez aparece en los libros de historia.Homosexualidad y exotismoEn los territorios fronteri