Los juicios de brujería
Los juicios de brujería fueron un periodo oscuro que se extendió entre los siglos XV y XVIII, principalmente en Europa y Norteamérica. Miles de personas fueron acusadas de practicar la magia negra y sufrieron persecución y castigos extremos.
Acusaciones y pruebas
Las acusaciones podían surgir por rencores personales, supersticiones o motivos políticos. Las pruebas utilizadas eran, en su mayoría, confesiones obtenidas bajo tortura, testimonios de oídas y observaciones circunstanciales.
Castigos
Los condenados enfrentaban penas severas, entre las que se incluían:
- Quema en la hoguera: método más frecuente; la víctima era atada a un poste y quemada viva.
- Ahormamiento: ejecución mediante la horca, ya fuera en árboles o en la horca pública.
- Ahogamiento: se lanzaba a la persona al agua; si flotaba se consideraba culpable, si se hundía, inocente.
- Encarcelamiento: en algunos casos se optaba por la prisión en lugar de la ejecución.
Magnitud de la persecución
El número exacto de víctimas es incierto; las estimaciones varían entre decenas y cientos de miles, y la gran mayoría eran mujeres.
Fin de los juicios
Con la Ilustración y el avance del pensamiento científico, los juicios de brujería fueron desapareciendo durante el siglo XVIII. Para el siglo XIX, la mayoría de los países habían abolido tanto los procesos como las leyes contra la brujería.