Ubicación
El Paso de Kasserine es un paso de montaña situado en las estribaciones de la cordillera del Atlas, en la zona centro‑oeste de Túnez.
Importancia histórica
Durante la Segunda Guerra Mundial, el paso fue escenario de una de las batallas más significativas del teatro africano: la Batalla del Paso de Kasserine, librada en febrero de 1943 entre las fuerzas del Eje (principalmente alemanes e italianos) y los Aliados (principalmente estadounidenses y británicos).
Resumen de la batalla
Contexto
A principios de 1943, los Aliados habían desembarcado en el norte de África y avanzaban hacia el interior para enfrentar a las tropas del Eje atrincheradas en Túnez. El Paso de Kasserine era estratégico porque conectaba la costa norte del país con sus regiones del sur y centro.
Ofensiva del Eje
El 19 de febrero de 1943, las fuerzas alemanas e italianas lanzaron un ataque sorpresa contra las posiciones aliadas en el paso y sus alrededores, con el objetivo de romper la línea aliada, capturar rutas de suministro y rodear a las tropas enemigas.
Respuesta aliada
Los Aliados fueron sorprendidos por la rapidez y la ferocidad del asalto. Carecían de personal suficiente y el terreno accidentado dificultaba la maniobra. A pesar de una resistencia tenaz, inicialmente fueron empujados hacia atrás.
Refuerzos y contraataque
Al percatarse de la gravedad de la situación, los Aliados enviaron refuerzos, incluidos unidades británicas experimentadas y tropas estadounidenses adicionales procedentes de Argelia y Marruecos. Con estos recursos, lanzaron una contraofensiva para retomar el paso.
Resultado
Tras varios días de intensos combates, la balanza se inclinó a favor de los Aliados. La llegada de refuerzos y una mejor coordinación les permitió recuperar la iniciativa y rechazar al Eje. El 25 de febrero, los Aliados aseguraron el paso y obligaron a las fuerzas del Eje a retirarse.
Legado
Aunque el Eje obtuvo algunas victorias tácticas iniciales, la Batalla del Paso de Kasserine marcó un punto de inflexión en la campaña del Norte de África. Evidenció deficiencias en el mando aliado y la necesidad de una mayor coordinación entre sus unidades. Las lecciones aprendidas fueron decisivas para la planificación de futuras operaciones y contribuyeron a la derrota final del Eje en el continente.