Propaganda y apoyo internacional
El Domingo Sangriento proporcionó al IRA una poderosa herramienta de propaganda. Las imágenes de civiles desarmados disparados por soldados británicos conmocionaron al mundo y generaron una condena generalizada al gobierno del Reino Unido, dificultando que este continuara usando la fuerza militar para reprimir al grupo.
Impacto en las fuerzas de seguridad británicas
El episodio minó la moral del Ejército Británico y de la Royal Ulster Constabulary (RUC). Muchos soldados y policías sintieron que se les utilizaba como peones políticos, lo que provocó una caída en los reclutamientos y un aumento de renuncias, complicando la presencia británica en Irlanda del Norte.
Radicalización y reclutamiento
La brutalidad mostrada ese día radicalizó a numerosos jóvenes nacionalistas irlandeses que antes eran moderados. Convencidos de que la violencia armada era la única vía para la independencia, se produjo un notable incremento en las filas del IRA tras el Domingo Sangriento.