El Edicto de Milán
El edicto, promulgado por los emperadores Constantino I y Licinio, concedió libertad de culto a todas las religiones dentro del Imperio romano, poniendo fin a la persecución de los cristianos.
La conversión de Constantino al cristianismo
Según la tradición, Constantino, que antes veneraba al dios sol Sol Invicto, tuvo una visión de una cruz luminosa en el cielo antes de la batalla del Puente Milvio, lo que lo llevó a abrazar la fe cristiana.
Constantino como único emperador
Tras derrotar a sus rivales, Constantino se convirtió en el único gobernante del Imperio romano, marcando un punto de inflexión decisivo en la historia de Roma.