Los dueños de esclavos mostraban personalidades y rasgos muy diversos, pero compartían ciertos rasgos comunes que revelan su visión del mundo y su relación con los esclavizados.
1. Paternalismo
Muchos se consideraban figuras paternalistas, responsables de cuidar a sus esclavos y de proveerles lo esencial. Creían que la esclavitud era necesaria para mantener el orden social y que los esclavos estaban mejor bajo su tutela que libres.
2. Racismo
El racismo era una constante: consideraban a los negros inferiores y justificaban la esclavitud como consecuencia de esa supuesta inferioridad, describiéndolos como perezosos, ignorantes e incapaces de valerse por sí mismos.
3. Violencia
El castigo físico se empleaba como herramienta de control. Algunos dueños eran sádicos y disfrutaban infligir dolor; otros utilizaban la violencia de forma más limitada, pero siempre como medio disciplinario.
4. Hipocresía
Muchos se proclamaban cristianos y defensores de la igualdad, pero simultáneamente sostenían la esclavitud, argumentando que los negros no eran verdaderamente “hombres” y, por tanto, no tenían los mismos derechos.
5. Avaricia
La búsqueda de lucro era un motor importante. Veían a los esclavos como activos que podían explotar al máximo, trabajando hasta la muerte y proporcionando escasos alimentos, ropa o refugio.