Contexto y diagnóstico
El emperador Adriano murió de insuficiencia cardíaca el 10 de julio del 138 d.C., en Baiae, Italia.
Desde hacía varios meses padecía problemas de salud y sus médicos le aconsejaron reposo absoluto.
Elección del lugar de descanso
Adriano eligió Baiae, un famoso balneario costero, como refugio para recuperarse.
Aunque el entorno era idílico, su condición siguió deteriorándose y, finalmente, sucumbió a la enfermedad en ese mismo lugar.