Siglo XVII (1600)
- El teatro era vibrante y diverso, con numerosos géneros, estilos y espacios escénicos.
- El drama isabelino, caracterizado por verso blanco, escenografía elaborada y humor picante, era el más popular. Autores destacados: William Shakespeare, Christopher Marlowe y Ben Jonson.
- Además se representaban comedias, tragedias, obras históricas y mascaradas.
- Los espectáculos se daban en teatros construidos a medida, patios de posadas y casas de la nobleza.
- Era una forma de entretenimiento accesible a todas las clases sociales y un elemento clave de la vida cultural.
Siglo XVIII (1700)
- El teatro siguió siendo diverso, pero ahora bajo la influencia de los ideales neoclásicos de la Ilustración.
- Las obras neoclásicas enfatizaban el orden, la simetría y el decoro. Dramaturgos célebres: Jean Racine, Pierre Corneille y Molière.
- Coexistían comedias, tragedias, obras históricas y comedias musicales.
- Los recintos incluían teatros diseñados especialmente, casas de ópera y ferias.
- Seguía siendo popular entre todas las clases, aunque la producción se volvió más costosa, provocando el declive de algunos teatros menores.
- Además, la comedia sentimental, centrada en la vida cotidiana de personas ordinarias, ganó gran aceptación.
Siglo XIX (1800)
- El teatro experimentó cambios profundos impulsados por la Revolución Industrial y la expansión del mercado masivo.
- Predominaron el melodrama, la burlesca y el vodevil, espectáculos más comerciales y de gran espectáculo.
- Las obras se presentaban en grandes teatros construidos para albergar a miles de espectadores.
- El teatro se globalizó, llevándose representaciones a numerosos países.
- Surgió la figura del actor estrella, convirtiéndose en celebridades reconocidas por el público.
- Este periodo sentó las bases del teatro contemporáneo, marcando una era de innovación y profesionalización.