Francisco Pizarro, el conquistador español que lideró la expedición que derrotó al Imperio Inca en 1533, encontró una muerte violenta en Lima, Perú, el 26 de junio de 1541.
Antecedentes
Pizarro y Diego de Almagro fueron socios durante la conquista del Perú, pero la distribución del botín generó una profunda rivalidad. Almagro consideró que se le había privado de su parte legítima y decidió desafiar la autoridad de Pizarro.
Asesinato
En la mañana del 26 de junio de 1541, Diego de Almagro el Joven y sus seguidores, armados con espadas y dagas, asaltaron el palacio de Pizarro en Lima. Sorprendido, Pizarro intentó defenderse, pero fue superado y asesinado en el enfrentamiento.
Consecuencias
El asesinato provocó una guerra civil y una etapa de inestabilidad en el Perú, con varias facciones luchando por el poder. Aunque Almagro y sus hombres llegaron a controlar la región, enfrentaron la resistencia de los leales a Pizarro. El conflicto concluyó en 1548 con la ejecución de Diego de Almagro el Joven y la restitución de la autoridad real sobre el Perú.
La muerte de Pizarro marcó el fin de una era en la conquista y colonización española de América, revelando los conflictos internos y rivalidades que a menudo minaban estas empresas, y subrayando la fragilidad y complejidad del dominio colonial en el siglo XVI.