El texto no menciona quién pagó el viaje de Francisco, por lo que no puedo responder a esta pregunta con la información disponible.
Durante siglos el alcohol ha sido un compañero inseparable de los soldados, tanto en el frente como en la retaguardia. Les ayudaba a olvidar, a reaccionar, a calmar los nervios y a romper la monotonía del espera. En la guerra Polaco‑bolchevique, soldados de ambos bandos no escatimaban en su consumo.