Desaparición de la colonia de Roanoke
La colonia de Roanoke, establecida en 1587 bajo la dirección de Sir Walter Raleigh, es uno de los mayores enigmas de la historia de EE. UU. Un grupo de 115 hombres, mujeres y niños fue enviado a la isla de Roanoke, frente a la actual Carolina del Norte. Tres años después, en 1590, una nave de suministro regresó y encontró el asentamiento vacío.
Exploración inglesa
En el siglo XVI Inglaterra buscaba rivalizar con España y Francia creando colonias en América. La reina Isabel I concedió a Sir Walter Raleigh una patente para fundar un asentamiento en el Nuevo Mundo.
Primeras expediciones
En 1584 Raleigh envió a Philip Amadas y Arthur Barlowe a explorar la costa. Su informe elogió la zona de Roanoke y motivó una segunda expedición.
La “colonia perdida”
En 1585 se organizó una expedición de 100 personas bajo el mando de Sir Richard Grenville. Dejaron provisiones y regresaron a Inglaterra ese mismo año.
Misión del gobernador John White
En 1587 John White llegó a Roanoke para reforzar el asentamiento. Al arribar encontró la aldea desierta; la única pista era la palabra “Croatoan” tallada en un árbol.
Intentos de rescate
White dejó a un pequeño grupo para buscar a los colonos y volvió a Inglaterra a solicitar más suministros. La guerra anglo‑española y la muerte de la reina Isabel retrasaron su regreso hasta 1590.
Regreso y misterio
Al volver, White halló las casas derribadas y ningún rastro de los colonos. Desde entonces se han propuesto varias teorías: integración con tribus nativas, ataques, enfermedades o reubicación a otro sitio.
Aunque arqueólogos y historiadores han investigado exhaustivamente, el destino final de los colonos de Roanoke sigue sin resolverse, manteniendo viva la fascinación por este capítulo histórico.