Aunque Federico II, conocido como Federico el Grande, destacó por sus brillantes campañas militares, su mayor fracaso residió en no conseguir una paz estable y duradera para Prusia.
Incapacidad para evitar la Guerra de los Siete Años
A pesar de sus victorias, no pudo impedir que estallara la Guerra de los Siete Años (1756‑1763). El conflicto dejó al continente europeo sumido en una larga crisis y obligó a Prusia a luchar en varios frentes simultáneamente.
Concesiones en el Tratado de Hubertusburgo
El tratado que puso fin a la guerra, el Tratado de Hubertusburgo (1763), obligó a Prusia a hacer importantes concesiones territoriales y a reconocer la soberanía de Austria sobre ciertos dominios, lo que limitó la expansión prusiana que Federico había buscado.
La partición de Polonia
Otro punto crítico fue la partición de Polonia (1772‑1795). Aunque Federico se opuso a ella, no logró frenar las maniobras de Rusia y Austria, que dividieron el territorio polaco entre ellas y Prusia, alterando el equilibrio de poder en la región.
En resumen, el legado militar de Federico el Grande está empañado por su incapacidad para garantizar una paz duradera y por no impedir la desmembración de Polonia.