historia historica

Humanos prehistóricos en la meseta tibetana

El hombre denisovano, considerado la “hermana” de los neandertales en el árbol genealógico, habitó la meseta tibetana. Esta afirmación se sustenta en una mandíbula humana del Pleistoceno hallada en una cueva de la zona, lo que indica que este ancestro de los tibetanos ya estaba adaptado a grandes altitudes.

Los pobladores prehistóricos vivieron en la meseta tibetana hace aproximadamente 160 000 años, según el análisis de una mandíbula fósil encontrada cerca del pueblo de Xiahe. Los investigadores, un equipo internacional de 19 científicos, identificaron el fósil como perteneciente a un denisovano, una especie hermana de los neandertales, y publicaron sus hallazgos en Nature. Hasta ese momento, los únicos restos de Homo denisova conocidos provenían de una cueva en Siberia.

Aire rarefaccionado

Esta mandíbula es el primer resto homínido hallado en la meseta tibetana. La cueva donde se descubrió está a 3 280 m de altitud, donde el aire es fino y el oxígeno escaso. Evidentemente, el denisovano estaba bien adaptado a esas condiciones.

El biólogo evolutivo Nico van Straalen, jubilado de la VU University Amsterdam y ajeno al hallazgo tibetano, no se sorprende. “Los tibetanos actuales poseen una variante poco frecuente del gen EPAS1, que ayuda a adaptarse al aire rarefaccionado. Investigaciones previas mostraron que esa variante es muy similar a la encontrada en los denisovanos.” Probablemente, los tibetanos heredaron ese alelo de los denisovanos, por lo que ya se esperaba que este ancestro viviera a gran altura.

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Distribución amplia

Aunque se han hallado pocos restos de Homo denisova, la especie debió ocupar una zona bastante extensa: su ADN persiste en poblaciones de australianos, asiáticos y melanesios. Según Van Straalen, esto se debe a la hibridación –mezcla de distintas especies humanas– cuando Homo sapiens migró de África hacia el sudeste asiático y Australia.

“Incluso podría haber otro hallazgo en Xuchang, centro de China”, comenta. En 2017 un equipo chino descubrió fragmentos de cráneo fósil que describieron como “humanos arcaicos”. Van Straalen: “Muchos paleontólogos piensan que podrían ser denisovanos, pero eso no encaja con la teoría multirregional que algunos científicos chinos defienden, la cual propone que distintas versiones del ser humano moderno surgieron independientemente en diferentes lugares”.

El hallazgo

La mandíbula –en realidad solo la mitad derecha– fue encontrada en 1980 por un monje tibetano en la cueva kárstica de Baishiya, cerca de Xiahe. El monje la entregó al “Buda viviente”, el sexto Gung‑Thang, quien a su vez la transfirió a la Universidad de Lanzhou. Excavaciones posteriores en la misma cueva revelaron herramientas talladas y huesos de animales con marcas de corte.

Los investigadores no lograron extraer ADN de la mandíbula, pero sí proteínas de los molares. El análisis proteómico demostró que la muestra pertenece a un homínido muy cercano a los denisovanos descubiertos en Siberia en 2010. La datación radiométrica del carbonato que rodea la mandíbula, basada en la relación de uranio y torio, confirmó una edad mínima de 160 000 años.