historia historica

Los juicios de brujas de Salem (1692)

Orígenes de la histeria

En la primavera de 1692, un grupo de niñas de Salem Village (hoy Danvers, Massachusetts) comenzó a manifestar comportamientos extraños. Afirmaban ser mordidas, pellizcadas y arañadas por seres invisibles. A medida que los síntomas empeoraban, empezaron a señalar a miembros de la comunidad como responsables de sus supuestos ataques de brujería.

Primeras acusaciones

La primera persona acusada fue Tituba, una esclava de la familia del reverendo Samuel Parris, ministro de la iglesia local. Tituba confesó haber practicado brujería y nombró a otras mujeres del pueblo. Su confesión desencadenó una cadena de denuncias que pronto involucró a hombres y mujeres de todas las edades y clases sociales.

El tribunal y su sesgo

Los juicios fueron dirigidos por un tribunal especial nombrado por el gobernador de Massachusetts. El cuerpo judicial mostraba un claro sesgo contra los acusados; pruebas que podrían haberlos exonerado fueron descartadas. En muchos casos, la única evidencia era el testimonio de las niñas, quienes a menudo hablaban en un estado trance.

Culminación y ejecuciones

Durante el verano de 1692, la histeria alcanzó su punto álgido. Más de 150 personas fueron acusadas y 20 fueron ejecutadas mediante ahorcamiento. Los cuerpos colgados en público servían como advertencia para los demás.

Fin de la caza de brujas

En otoño de 1692, el gobernador ordenó la liberación de los presos que aún estaban bajo cargos de brujería. Los acusados fueron indultados y los juicios declarados ilegales y nulos.

Legado histórico

Los juicios de Salem siguen siendo una mancha en la historia de EE. UU., recordándonos los peligros de la superstición, el fanatismo religioso y la histeria colectiva. Historiadores, sociólogos y psicólogos los estudian para subrayar la importancia del debido proceso y la protección de los derechos individuales.