Contexto económico
En la Inglaterra victoriana, la mayoría de las mujeres de clase trabajadora vivían en la pobreza y tenían que buscar cualquier forma de ingreso para mantener a sus familias.
Principales ocupaciones
Las opciones más frecuentes incluían:
- Trabajo en fábricas: especialmente en la industria textil, donde operaban máquinas de hilar y tejer.
- Molinos textiles: como hilanderas y operarias de tela.
- Lavanderías: limpiaban y planchaban ropa tanto para particulares como para instituciones.
- Servicio doméstico: trabajaban como criadas, cocineras o cuidadoras en hogares acomodados.
- “Sweatshops” o talleres de explotación: realizaban labores de costura y ensamblaje bajo condiciones extremadamente duras y salarios miserables.
Estos empleos eran generalmente mal remunerados, exigían largas jornadas y se desarrollaban en entornos insalubres y peligrosos.