En los campos de exterminio nazis se emplearon diversos métodos de ejecución, desde el gas letal hasta la inanición y experimentos médicos. A continuación se describen los más frecuentes.
Envenenamiento con gas
El método más utilizado fue el gas, aplicado en cámaras diseñadas para simular duchas. Los prisioneros eran conducidos al interior, se sellaban las puertas y se introducía Zyklon B, un gas venenoso que provocaba una muerte rápida por asfixia.
Ejecutación por fusilamiento
Los miembros de la SS alineaban a los reclusos y les disparaban en la parte posterior de la cabeza. Los cuerpos se depositaban en fosas comunes.
Ahorcamiento
Menos frecuente que el gas o el fusilamiento, el ahorcamiento se realizaba colgando a las víctimas de árboles o estructuras improvisadas, dejándolas morir lentamente.
Golpiza mortal
Algunos prisioneros fueron asesinados mediante brutalidades con porras, látigos o culatas de fusil. Las agresiones eran tan intensas que provocaban la muerte inmediata.
Inanición
Muchos murieron de hambre. La ración alimentaria era mínima y de escasa calidad; además, la enfermedad y la desnutrición eran comunes, y los guardias a menudo ejecutaban a los que estaban demasiado débiles para trabajar.
Experimentos médicos
Los médicos y científicos nazis sometían a algunos internos a experimentos inhumanos que incluían tortura, mutilaciones y, frecuentemente, la muerte del sujeto una vez concluido el estudio.
Otros métodos
Se documentaron también ahogamientos, exposiciones al frío extremo y quemas vivas. La brutalidad del régimen nazi no conocía límites.
Conclusión
Los campos de concentración nazi fueron escenarios de una violencia sistemática y diversa, diseñada para exterminar a millones sin compasión alguna.