Argos, el perro fiel de Ulises
En la Odisea de Homero, Argos es el viejo y leal perro de Odiseo. Tras veinte años de ausencia, cuando el héroe regresa a Ítaca, el animal lo reconoce al instante.
Aunque está exhausto y cubierto de polvo, Argos se levanta, mira a su amo y, lleno de alegría, fallece en el mismo momento, antes de que puedan reunirse plenamente.
Esta breve escena simboliza la constancia del amor y la fidelidad, resaltando el contraste entre la desolación de la casa y la esperanza de su retorno.