Tras la victoria normanda en la Batalla de Hastings (1066), se desató una serie de episodios violentos que marcaron la consolidación del dominio de Guillermo el Conquistador sobre Inglaterra.
Saques y pillajes
El ejército normando se dedicó al saqueo generalizado de tierras inglesas. Pueblos, villas y monasterios fueron asaltados en busca de riquezas y recursos, dejando a muchas comunidades sumidas en la escasez.
Supresión de la nobleza anglosajona
Para afianzar su control, Guillermo implementó una política de represión sistemática contra la aristocracia y los movimientos de resistencia. Numerosos señores anglosajones fueron despojados de sus dominios, los cuales fueron entregados a leales normandos.
La "Harrying of the North"
En el norte de Inglaterra, donde la oposición era más fuerte, Guillermo ordenó una campaña de devastación conocida como la Harrying of the North. Las tropas quemaron asentamientos, destruyeron cosechas y perpetraron asesinatos indiscriminados contra civiles, provocando una hambruna devastadora que afectó a la población local durante años.
En conjunto, estas acciones consolidaron la autoridad normanda pero a costa de un enorme sufrimiento para la población inglesa.