Caminar a pie
Esta era la forma más frecuente de desplazarse, sobre todo en los primeros años del comercio de pieles. Los comerciantes recorrían a pie cientos de kilómetros a través de bosques, montañas y ríos para llegar a sus puestos de intercambio. Llevaban sus mercancías en mochilas o en canoas, y caminar les permitía atravesar terrenos densos e inaccesibles para otros medios.
Viajar en canoa
Las canoas resultaban esenciales para desplazarse por ríos y lagos. La mayoría utilizaba canoas de corteza de abedul, ligeras y fáciles de maniobrar. Con ellas podían cubrir distancias rápidamente, transportando grandes cargas de pieles y otros bienes.
Desplazarse a caballo
En las regiones abiertas, como praderas y llanuras, los caballos eran la mejor opción. Permitían cubrir largas distancias con velocidad y llevar cargas pesadas.
Andar con raquetas de nieve
En invierno, las raquetas de nieve facilitaban el paso por bosques y montañas cubiertos de nieve profunda. Los comerciantes podían seguir avanzando y cargar peso sin hundirse.
Usar trineo tirado por perros
En los territorios árticos, el trineo de perros era indispensable. Permitía cruzar la tundra congelada con rapidez y transportar grandes volúmenes de pieles y mercancías.