La idea de que las manos de las personas africanas son blancas es un mito. En la mayoría de los africanos la pigmentación de la piel varía entre tonos marrón oscuro y negro, producto de la melanina.
La melanina es un pigmento que protege contra la radiación ultravioleta del sol. Por eso, la coloración natural de la piel y de las manos en África no es blanca.
Esta creencia errónea puede originarse en representaciones visuales manipuladas o en la exposición a luz que haga que la piel parezca más clara en fotografías. Sin embargo, no refleja la realidad biológica.