Los imperios Maurya y Gupta son dos de los períodos más influyentes de la historia de la India. Sus aportes en arte, literatura, ciencia y religión dejaron una huella permanente en la cultura del subcontinente.
Imperio Maurya (322‑185 a.C.)
- Arte y arquitectura: Construyeron monumentos emblemáticos como la Gran Estupa de Sanchi y los pilares de Ashoka en Lauriya Nandangarh, famosos por su enorme escala, relieves intrincados y esculturas refinadas.
- Literatura: Patrocinadores de la literatura, impulsaron el sánscrito como lengua clásica. En su época surgieron obras fundamentales como el Arthashastra (tratado de política), el Ramayana y el Mahabharata.
- Ciencia y tecnología: Innovaron en irrigación, agricultura, metalurgia y construyeron una extensa red de carreteras, puentes y un sistema postal.
- Religión: Promovieron el budismo; el emperador Ashoka, tras la batalla de Kalinga, adoptó la fe y difundió sus principios por todo el imperio.
Imperio Gupta (320‑550 d.C.)
- Arte y arquitectura: Continuaron la tradición monumental con templos, monasterios y palacios decorados con relieves y esculturas de gran elegancia.
- Literatura: Fomentaron el sánscrito y el prakrit. Destacan obras como las dramáticas de Kalidasa y el Panchatantra, colección de fábulas.
- Ciencia y tecnología: Avances en matemáticas (cero, sistema decimal), astronomía y medicina. Crearon centros de estudio que atrajeron a eruditos de toda Asia.
- Religión: Aunque tolerantes, apoyaron especialmente al hinduismo, construyendo numerosos templos dedicados a Vishnu y Shiva, lo que consolidó su preeminencia.