Resultados de la guerra
La Segunda Guerra de los Bóers (1899‑1902) no supuso un fracaso para el imperialismo británico. Aunque el conflicto resultó costoso y arduo, Gran Bretaña alcanzó sus objetivos.
Logró derrotar a las repúblicas bóer, anexarlas al Imperio y sentar las bases de la Unión de Sudáfrica en 1910, que permaneció bajo dominio británico hasta 1961.