Historia de Asia

El vínculo entre Takenaka Hanbei y Kuroda Kanbei, genios guerreros del periodo Sengoku

En el periodo de los Estados Combatientes (Sengoku), los nombres de Takenaka Hanbei y Kuroda Kanbei aparecen como ejemplos de genios militares. Ambos fueron consejeros estratégicos, pero su papel no encajaba en la categoría tradicional de “caballero”.

¿Qué era un “gunbai”?

El término gunbai designaba a la persona que organizaba la disposición de los soldados y aconsejaba al señor en cuestiones militares. No era un comandante de campo, sino más bien un asesor que utilizaba la adivinación (onmyōdō) para prever el resultado de las batallas, al estilo de Zhuge Liang en la China de los Tres Reinos.

En Japón, los gunbai no tenían autoridad directa sobre el ejército, aunque a menudo participaban en la planificación de estrategias. Tanto Hanbei como Kanbei ejercían funciones que superaban la mera asesoría: diseñaban tácticas, dirigían operaciones y, en algunos casos, comandaban tropas en el terreno. Por ello, el epíteto más adecuado para describirles es estratega militar.

Takenaka Hanbei y la captura del castillo de Inabayama

Hanbei se hizo famoso por su papel en la toma del castillo de Inabayama (actual Kioto) en 1567, entonces bajo el control de Saitō Tatsuoki, señor de Oda Nobunaga. El castillo era considerado inexpugnable; según la crónica, solo dieciséis hombres lograron entrar.

La conquista no solo supuso una victoria militar, sino también una demostración de lealtad al señor Oda. Sin embargo, documentos posteriores indican que la administración del territorio tras la rendición fue problemática, lo que sugiere que Hanbei también tenía ambiciones propias dentro del caos del Sengoku.

Kuroda Kanbei y la campaña contra los clanes Mōri y Bessho

En 1577, bajo las órdenes de Oda Nobunaga, Kanbei acompañó a Toyotomi Hideyoshi en la campaña contra el clan Mōri. Ese mismo año, la provincia de Harima pasó a ser vasallo de Hideyoshi.

El año siguiente, el señor Bessho Nagaharu, vasallo de Harima, se rebeló. Mientras Hanbei, enfermo de tuberculosis, dirigía el asedio al castillo de Miki, Kanbei intentó persuadir a Araki Murashige, señor del castillo de Arioka, para evitar otra revuelta.

Araki capturó a Kanbei y lo encerró en una mazmorra. Las condiciones fueron terribles: pulgas, piojos y una postura encorvada que le dificultaba caminar. La noticia de su captura no llegó a Nobunaga ni a Hideyoshi, lo que provocó sospechas de traición dentro del clan Oda.

Para asegurar la lealtad, Nobunaga ordenó la ejecución del hijo mayor de Kuroda, Kuroda Nagamasa. Hanbei, convencido de la inocencia de su amigo, arriesgó su vida y escondió al joven en su propio castillo, desobedeciendo la orden del señor.

Un año después, el castillo de Arioka cayó y Kanbei fue liberado. La verdad salió a la luz: Kanbei no había conspirado contra Nobunaga, y el señor lamentó haber ejecutado a Nagamasa, agradeciendo a Hanbei por haberlo salvado.

El legado de su amistad

La lealtad de Hanbei a Kanbei fue tal que, antes de morir, dejó instrucciones para que se cuidara a la familia Kuroda. Además, el hijo de Hanbei, Takenaka Shigekado, se casó con una hija del clan Kuroda, reforzando la alianza entre ambas familias.

Durante la decisiva Batalla de Sekigahara (1600), los hijos de los dos estrategas, Kuroda Nagamasa y Takenaka Shigekado, lucharon del mismo lado (el bando del Este) y demostraron su valía en el campo de batalla.

Con el establecimiento del shogunato Tokugawa, la familia Kuroda se mantuvo como daimyō, mientras que los Takenaka continuaron como hatamoto (samuráis al servicio directo del shogun). La amistad iniciada en el caos del Sengoku perduró a través de generaciones.