La muerte de Oda Nobunaga y el ascenso de Toyotomi Hideyoshi
En 1582, tras el incidente del templo de Honnoji, donde Oda Nobunaga fue traicionado y asesinado por Akechi Mitsuhide, Hideyoshi, que entonces combatía contra el clan Mōri en Bitchū‑Takamatsu, volvió rápidamente a Kioto y derrotó a Mitsuhide en la Batalla de Yamazaki (27 de junio de 1582).
Tras la victoria, los principales vasallos de Nobunaga se reunieron en el Concilio de Kiyosu para decidir la repartición de los territorios. En ese encuentro surgieron dos facciones principales: por un lado, Katsuie Shibata, que apoyaba a Shizugatake, y por otro, Hideyoshi, que buscaba consolidar su posición.
Hideyoshi derrotó a Katsuie en la Batalla de Shizugatake (1583) y se proclamó heredero de la autoridad de Nobunaga. Sin embargo, su legitimidad fue cuestionada por el hijo de Nobunaga, Oda Nobukatsu, y por Ieyasu Tokugawa, quienes formaron una alianza contra él.
El conflicto culminó en la Batalla de Komaki y Nagakute (1584). Aunque la contienda terminó en un empate, Nobukatsu firmó una paz unilateral con Hideyoshi, lo que debilitó la coalición liderada por Ieyasu.
Consolidación del poder y nombramiento como Kampaku
Hideyoshi aprovechó la situación para estrechar lazos con la corte imperial. En 1585 recibió el título de Junior Third Rank (Gondainagon) y, poco después, fue nombrado Kampaku (regente), pese a la fuerte oposición de la nobleza, que consideraba inaceptable que un hombre de origen campesino ocupase tal cargo.
Con sobornos y alianzas estratégicas, logró superar la resistencia de los regentes tradicionales y se instaló como el primer Kampaku de la era Sengoku, convirtiéndose en la máxima autoridad política después del emperador.
Gobierno de Toyotomi Hideyoshi
A diferencia de los shogunes, que debían pertenecer a una familia samurái de sangre imperial, Hideyoshi, sin linaje aristocrático, optó por ejercer el poder a través del cargo de Kampaku, reforzando su legitimidad mediante el apoyo del emperador Gōtoku.
Desde esa posición, emitió los famosos órdenes de paz (sakoku), prohibiendo los conflictos privados en regiones como Kantō y Kyushu, y consolidó un gobierno centralizado bajo su control.
Campañas para la unificación de Japón
En 1587, Hideyoshi envió una gran expedición de 200 000 soldados contra el clan Shimazu en Kyushu, sometiendo la isla y ampliando su dominio al oeste de Japón.
En diciembre del mismo año extendió órdenes de paz a los clanes Hojo en Kantō y a los clanes Date y Mogami en el norte.
En 1590, tras la captura del castillo de Ueda por un vasallo de los Hojo, Hideyoshi lanzó la campaña de Odawara con otro ejército de 200 000 hombres. La rendición de los Hojo puso fin al último gran señor feudal independiente y completó la unificación del archipiélago bajo su mando.
Invasiones a Corea (Guerra Imjin)
Entre 1592 y 1598 Hideyoshi ordenó dos invasiones a la península coreana, conocidas como las campañas de Bunroku y Keichō. Su objetivo era doble: obligar a Corea a apoyar una eventual invasión a la dinastía Ming y asegurar rutas comerciales en el este de Asia.
El pretexto fue una supuesta “reclamación” de Corea como territorio japonés, basada en interpretaciones falsas de documentos coreanos y en los intereses comerciales del clan de Tsushima.
Sin embargo, la resistencia liderada por el almirante Yi Sun‑sin y la sólida alianza entre Corea y Ming frustraron ambas campañas. Tras la muerte de Hideyoshi en 1598, las fuerzas japonesas se retiraron, dejando al país exhausto y debilitado, mientras que Ieyasu Tokugawa, que había evitado participar, emergió como el principal candidato para liderar Japón.