En el siglo XIII, Japón enfrentó dos intentos de invasión por parte del Imperio mongol, liderado por Kublai Khan. Los conflictos, conocidos como la invasión de Bun'ei (1274) y la de Kōan (1281), han sido popularmente atribuidos al "kamikaze" o "viento divino", una supuesta tormenta que habría destruido la flota mongola. Sin embargo, la investigación histórica reciente muestra que la realidad es mucho más compleja.
La invasión de Bun'ei (1274)
El primer ataque mongol se produjo en noviembre de 1274, cuando la temporada todavía era favorable para la navegación y los tifones eran poco frecuentes. Los cronistas japoneses, como Fujiwara Kenpei, describen que una fuerte corriente de viento obligó a la armada mongola a regresar, pero no afirman que la tormenta causara graves daños.
Según el Goryeosa, una tormenta nocturna volcó varias embarcaciones, pero la versión original indica que el ejército se retiró porque sus flechas se agotaron y la caballería, su mayor ventaja, no pudo maniobrar efectivamente. La falta de suministros y la resistencia de los gokenin (samuráis locales) también jugaron un papel decisivo.
Los gokenin de Kamakura lograron detener a la avanzada mongola, incluso hiriendo al teniente‑comandante que lideraba la persecución. El agotamiento de flechas –el recurso esencial para contrarrestar la caballería mongola– se convirtió en una excusa conveniente para que los invasores regresaran a su tierra.
La invasión de Kōan (1281)
El segundo intento, en 1281, contó con una flota mucho mayor: alrededor de 40 000 soldados coreanos y 100 000 provenientes de la dinastía Song del sur. El objetivo era desembarcar en varias costas japonesas, incluida Hakata Bay.
Una tormenta (el "kamikaze") golpeó la flota poco antes de que pudieran lanzar un asalto masivo. Aunque la tormenta causó pérdidas, los mongoles no abandonaron el sitio exclusivamente por ello. La verdadera razón de su fracaso fue la sólida defensa del shogunato Kamakura, que impidió cualquier desembarco y obligó a la armada a permanecer en alta mar durante meses, expuesta a más tifones.
Los gokenin aprovecharon la situación, atacando con pequeñas embarcaciones los barcos mongoles dañados y logrando importantes victorias. El ejército mongol, a pesar de su reputación de invencibilidad, fue finalmente derrotado por la combinación de la resistencia samurái, la falta de recursos y las adversas condiciones meteorológicas.
Tras la victoria, el shogunato no pudo recompensar adecuadamente a los gokenin, lo que generó descontento y tensiones internas en los años posteriores.
Para profundizar en el desarrollo de la invasión mongola, consulte los artículos detallados sobre los eventos de Bun'ei y Kōan.