Cuando se habla de Japón antes de la Segunda Guerra Mundial, a menudo se piensa en un país militarizado y sin libertades. Sin embargo, muchos de los valores que hoy consideramos típicos de la posguerra se afianzaron después del conflicto.
¿Era Japón antes del conflicto tan asfixiante como se imagina? En este artículo analizamos las diferencias entre el Japón prebélico y el posbélico.
Cómo era el empleo antes y después de la guerra
El modelo laboral actual de Japón se basa en el empleo vitalicio. En la época anterior a la guerra, la movilidad laboral era alta, similar a la de Estados Unidos. En 1920 la tasa de rotación de los obreros de fábrica alcanzó aproximadamente el 80 %; los trabajadores cambiaban de empresa buscando mejores condiciones a medida que adquirían experiencia.
Durante el periodo Taishō y los primeros años de la era Shōwa, era sencillo despedir empleados y las empresas solían hacerlo unilateralmente. Para evitar la fuga de talento, a finales de la década de 1920 algunas compañías comenzaron a ofrecer beneficios ligados a la antigüedad, como mejores salarios y planes de jubilación. En 1929, Konosuke Matsushita, fundador de Matsushita Electric (actual Panasonic), decidió no despedir personal durante la Gran Depresión, confiando en la alta liquidez del mercado laboral.
Con el estallido de la guerra sino‑japonesa en 1937, la escasez de mano de obra obligó al gobierno a imponer restricciones de empleo y control de salarios. Estas medidas sentaron las bases de prácticas como el empleo vitalicio, que se consolidaron después de la guerra. Hasta entonces, Japón tenía una de las tasas de cambio de empleo más altas entre los países desarrollados, y su sociedad era tan libre como la estadounidense.
Ideas comunes en la era prebélica
Para entender la mentalidad popular, basta observar las revistas de la época. La revista King, lanzada en 1924, llegó a vender 1,4 millones de copias. No trataba temas militares; por ejemplo, el Incidente del 26 de febrero de 1936 apenas se menciona en la edición del 1 de mayo de 1945, dos meses después del suceso. El golpe fracasó en tres días y pasó desapercibido para la mayor parte de la población.
Si la sociedad estuviera bajo un férreo control militar, no habría espacio para que un evento así se tratara de forma tan ligera. Esto indica que, antes de la guerra, Japón disfrutaba de una considerable libertad de expresión.
Los hospitales en la época prebélica
En 1880 existían más de 200 hospitales públicos, pero la crisis financiera provocó su cierre progresivo, de modo que para 1930 quedaban apenas 80. En contraste, los hospitales privados crecieron rápidamente: de 1888 a 1936 pasaron de 300 a 339 establecimientos, superando en número a los públicos.
La gestión hospitalaria se basaba en sociedades anónimas y los costos médicos en los hospitales municipales se fijaban libremente, similar al modelo estadounidense de pago directo. El aumento de hospitales públicos durante la guerra sino‑japonesa se debió a la necesidad de atender a los heridos y al mayor control estatal sobre la salud.
La sociedad japonesa prebélica y su similitud con EE. UU.
Como se ha visto, el Japón anterior a la guerra contaba con alta movilidad laboral, prensa libre y un sector sanitario privado robusto, lo que lo hacía más parecido a Estados Unidos que al Japón posterior, caracterizado por un modelo más socialista y por la institucionalización del empleo vitalicio.
Muchos de los sistemas que hoy consideramos normales surgieron como respuesta a la crisis de la posguerra. En ese sentido, la sociedad contemporánea vive bajo un militarismo moderado que restringe la libertad. Con la transición de la era Heisei a la era Reiwa, es fundamental aprender de la historia para recuperar mayor libertad en Japón.