Contexto histórico
Mientras el sur de la India se integraba bajo el liderazgo de Magadha, el noroeste permanecía fragmentado en numerosos reinos independientes que vivían en constante conflicto. La falta de una autoridad central hizo que la región, a pesar de su prosperidad económica, fuera vulnerable a invasiones externas.
Invasión iraní (imperio aqueménida)
Ciro II (Ciro el Grande)
Según Heródoto, Tescio, Estrabón y Arriano, Ciro II fundó el imperio aqueménida en el siglo VI a.C. y expandió sus fronteras hasta la zona de Kapisha, en el noroeste de la India. Algunos relatos afirman que en torno al 550 a.C. intentó cruzar el desierto de Jedrosia, sufrió una derrota y regresó con apenas siete supervivientes. Otras fuentes, como Plinio, indican que destruyó la ciudad de Apisha y volvió a intentar la conquista por el valle de Kabul, logrando cierto éxito y estableciendo tributos en la zona.
Darío I
Entre 521 y 485 a.C. Darío I consolidó el dominio persa sobre tres provincias del noroeste indio: Shatagu (Sapta Sindhu), Gadar (Gandhara) y Hid (baja cuenca del Indo). Heródoto menciona a la India como la vigésima provincia del imperio y señala que aportaba un tercio de los ingresos imperiales (360 talentos de oro). En 517 a.C. la flota de Skyla exploró el curso del río Indo, lo que facilitó la incorporación de estas tierras.
Jerjes I
Tras la muerte de Darío, Jerjes I (485‑465 a.C.) mantuvo el control sobre las mismas regiones y, según algunas inscripciones, empleó soldados indios en la batalla de las Termópilas contra Grecia. Fue asesinado por sus propios guardias en 465 a.C.
Impacto de la presencia persa
- Introducción de la administración satrapal, que más tarde influiría en la organización del Imperio Maurya.
- Establecimiento de rutas comerciales que conectaron la costa india con Egipto y Grecia; se hallaron monedas persas en el noroeste indio.
- Difusión del alfabeto arameo iraní, del que deriva la escritura kharosthi, utilizada en inscripciones mauryanas.
- Influencia arquitectónica y artística en los pilares de Chandragupta Maurya, que recuerdan a los monolitos persas.
Invasión griega y Alejandro Magno
El plan de conquista
Filipo II de Macedonia preparó a su hijo Alejandro (356‑323 a.C.) para expandir el imperio macedonio. Tras la muerte de Filipo, Alejandro asumió el trono en 336 a.C. y, en 334 a.C., comenzó su campaña contra Persia, derrotando a Darío III y conquistando Asia Menor, Siria, Egipto, Babilonia, Bactria y Sogdiana.
Entrada al subcontinente indio
En 330 a.C. Alejandro cruzó el valle de Kabul y fundó la ciudad de Nicaea (actual Begram). Desde allí organizó una gran fuerza: según Plutarco, 120.000 infantes de pecho y 15.000 caballería. Avanzó hacia el valle del Indo, enfrentándose a una serie de reinos locales:
- Kapisa: primer reino indio conquistado, situado entre los ríos Panchshir y Alingar.
- Gandhara: territorio que incluía la zona de Lumbini; sus capitales eran la ciudad de Gowri y varios fuertes.
- Puskalavati (Pushkalavati): reino de los Hastin, que resistió 30 días antes de rendirse.
- Masag: fortaleza en la cuenca de Swat donde Alejandro utilizó una catapulta inventada por Dionisio de Siracusa.
- Arigaion y otras ciudades de Swat: capturadas tras intensas batallas, a menudo con gran número de prisioneros.
Batalla del río Hidaspes (Gaugamela)
En 331 a.C. Alejandro derrotó a Darío III en Gaugamela, consolidando su dominio sobre el Imperio Persa y abriendo paso a la conquista de la India.
Campaña en el Indo y Pakistán
Tras cruzar el río Indo en 326 a.C., Alejandro recibió la acogida del rey Ambhi de Taxila, quien le ofreció apoyo militar. Sin embargo, enfrentó una fuerte resistencia en la zona de la cuenca de Swat y en la ciudad de Massaga, donde los guerreros locales, incluidas mujeres guerreras, defendieron ferozmente sus territorios. Tras la victoria, Alejandro fundó dos ciudades: Nicaea (para conmemorar la victoria) y Bucephala, nombrada en honor a su caballo fallecido.
Retirada y legado
El ejército macedonio, agotado y temeroso de los ejércitos de los pueblos del Punjab, se negó a avanzar más allá del río Hyphasis (actual Beas). En 326 a.C. Alejandro accedió a la retirada y regresó a Babilonia, donde murió en 323 a.C.
El paso de los griegos dejó varios efectos duraderos:
- Creación de ciudades helenísticas que favorecieron el comercio entre la India y el Mediterráneo.
- Introducción de monedas de estilo griego (ulaco) que influyeron en la acuñación india.
- Intercambio cultural que favoreció la difusión de conocimientos científicos y artísticos, aunque la helenización profunda nunca se consolidó.
- Reorganización política del noroeste indio en cuatro provincias, lo que facilitó la posterior unificación bajo Chandragupta Maurya.
Conclusiones
Las invasiones persas y la campaña de Alejandro Magno marcaron el noroeste de la India, introduciendo estructuras administrativas, rutas comerciales y elementos culturales que, aunque no transformaron la civilización india en su totalidad, sentaron bases importantes para la integración política y el intercambio cultural que caracterizaría a los imperios posteriores.