Malasia y Singapur (1941‑1942)
Las tropas británicas, apoyadas por fuerzas de la Commonwealth y otros aliados, defendieron la península malaya durante la campaña de Malasia. A pesar de una resistencia valiente, el Ejército Imperial Japonés logró invadir la región y capturó Singapur en febrero de 1942, obligando a más de 100 000 soldados británicos y aliados a rendirse.
Birmania (1942‑1945)
En el sudeste asiático, los ejércitos británico e indio lucharon intensamente contra las fuerzas japonesas. Las batallas de Imphal y Kohima en 1944 fueron puntos de inflexión que detuvieron el avance japonés y marcaron el inicio de la reconquista aliada de Birmania.
Hong Kong (1941)
Las guarniciones británicas de Hong Kong resistieron la invasión japonesa en diciembre de 1941. La superioridad numérica y logística japonesa provocó la derrota de los defensores y la ocupación de la colonia hasta el final del conflicto.
Campañas en las islas del Pacífico
Las fuerzas del Reino Unido también participaron en operaciones conjuntas en el Pacífico, colaborando con EE. UU. y otros aliados en territorios como las Islas Salomón, Nueva Guinea y Filipinas. Estas acciones formaron parte de la estrategia global para frenar y revertir la expansión japonesa.
A lo largo de la guerra, el Reino Unido estuvo involucrado en combates terrestres, navales y aéreos contra Japón, proporcionando apoyo crucial a las campañas aliadas en el Pacífico y el sudeste asiático. Las hostilidades en estas regiones provocaron importantes pérdidas en ambos bandos.