Estados Unidos respondió a la agresión japonesa en Asia mediante una combinación de acciones diplomáticas, económicas y militares.
Acciones diplomáticas
El gobierno estadounidense condenó públicamente la expansión japonesa y exigió una solución pacífica a los conflictos. Además, impuso sanciones económicas, como el embargo de petróleo y acero, para presionar a Tokio.
Apoyo económico
Washington envió ayuda financiera a China y a otras naciones que resistían la invasión japonesa. Paralelamente, incrementó su propio gasto militar para reforzar la disuasión.
Medidas militares
EE. UU. despachó asesores militares a China y a otros países en combate contra Japón, y suministró armas y equipamiento. La tensión culminó en 1941, cuando Japón atacó la base naval de Pearl Harbor, provocando la declaración de guerra de Estados Unidos.