Información previa al ataque
Estados Unidos había interceptado y descifrado mensajes japoneses que indicaban una posible acción militar, pero la información era vaga y no permitía determinar con precisión la fecha ni el lugar del ataque.
Limitaciones del código y la inteligencia
Los criptoanalistas de la Oficina de Cifrado de la Marina (OP‑20‑G) lograron romper partes del código japonés (el "JAPAN D") y captaron señales de actividad naval, sin embargo los datos obtenidos no especificaban que la flota se dirigía a Hawai.
Prioridades estratégicas de EE. UU.
En ese momento, la mayor preocupación de Washington era el frente europeo y el conflicto con Alemania. La posibilidad de que Japón lanzara un ataque a gran escala contra una base estadounidense en el Pacífico fue subestimada.
En resumen, aunque la inteligencia estadounidense detectó la intención general de Japón de actuar, carecía de los detalles críticos para anticipar el bombardeo de Pearl Harbor.