Una guerra que pocos recuerdan
Resulta sorprendente que en Estados Unidos exista una contienda conocida como la Guerra Olvidada, a pesar de ser la primera declaración oficial de guerra desde su independencia. En ella se enfrentó al país del que muchos nacieron o del que provenían sus padres y abuelos, se originó el himno nacional, la capital fue ocupada y quemada, y un militar ya famoso por sus campañas contra los indígenas se convirtió en héroe nacional y, años después, en presidente.
Causas del conflicto
El 18 de junio de 1812 la Cámara de Representantes de EE. UU. declaró la guerra a Gran Bretaña. Entre los motivos estaban:
- La imposición británica de neutralidad, que obligaba a los estadounidenses a ignorar el bloqueo comercial contra la Francia napoleónica.
- El reclamo británico de que los nacidos en sus colonias conservaban la nacionalidad británica y podían ser arrestados en cualquier parte del mundo, incluso a bordo de buques bajo bandera estadounidense.
- El deseo estadounidense de expandirse hacia el norte, fijando la mirada en Canadá, aún bajo dominio británico.
Desarrollo militar
Los intentos estadounidenses de invadir Canadá en 1812 y 1813 fracasaron. La Royal Navy británica impuso su superioridad naval, bloqueando lugares estratégicos como la bahía de Hudson, el acceso al río Mississippi y la bahía de Chesapeake, que controlaba la entrada a la capital.
En 1814, los británicos aprovecharon su ventaja para atacar Washington. Tras penetrar la ciudad, incendiaron el Capitolio, la Casa Blanca y otros edificios públicos. La primera dama, Dolley Madison, salvó heroicamente la original de la Declaración de Independencia del fuego.
Negociaciones y fin del conflicto
Las hostilidades cesaron con la firma del Tratado de Gante el 24 de diciembre de 1814, que restableció el status quo anterior a la guerra. Sin embargo, el conflicto dejó dos episodios que perduran en la memoria colectiva estadounidense.
Eventos que marcaron la historia
La Batalla de Nueva Orleans
El 8 de enero de 1815, aunque el tratado ya había sido firmado, la noticia no había llegado a Nueva Orleans. La ciudad estaba sitiada por una fuerza británica de 10 000 hombres. El general Andrew Jackson, ya famoso por sus campañas contra los indígenas, comandó una guarnición diversa: soldados del ejército regular, exesclavos, nativos americanos, aventureros de la frontera de Kentucky y Tennessee, y piratas de la banda de Jean Lafitte. Con apenas 4 000 defensores, Jackson logró una victoria que, aunque sin gran repercusión militar, se convirtió en un símbolo de orgullo y le valió la presidencia en 1828.
El origen del himno nacional
En septiembre de 1814, durante el asedio al Fuerte McHenry en el puerto de Baltimore, el abogado y poeta Francis Scott Key quedó preso a bordo de un barco británico. Desde allí observó el bombardeo de 24 horas que, sin lograr capturar el fuerte ni arrebatar la bandera estadounidense que ondeaba en su cima, inspiró a Key a escribir un poema. Al día siguiente, ese poema se convirtió en la letra del Star‑Spanged Banner, el himno que hoy se canta en todo evento deportivo del país.
Así, la Guerra de 1812, aunque eclipsada por la Revolución y la Guerra Civil, dejó una huella imborrable en la identidad de Estados Unidos.