La Declaración de Independencia no menciona explícitamente que todos los hombres sean iguales. En su lugar, afirma que "todos los hombres son creados iguales", lo que implica que poseen los mismos derechos y libertades fundamentales.
Esto no significa que todas las personas tengan idénticas capacidades, talentos o posición social; simplemente reconoce la igualdad en cuanto a derechos básicos.