Los billetes estadounidenses de 500 y 1 000 dólares dejaron de circular en 1969, cuando el Departamento del Tesoro de EE. UU. decidió retirarlos del mercado para combatir el lavado de dinero y otras actividades ilícitas.
Actualmente, estos billetes no se emiten ni se aceptan como medio de pago. Sin embargo, siguen existiendo en manos de coleccionistas, museos y casas de subastas.
Valor como objetos de colección
El precio que pueden alcanzar depende de varios factores:
- Estado de conservación: un billete sin dobleces, manchas o reparaciones vale mucho más que uno deteriorado.
- Serie y año de emisión: algunas series son más escasas y, por tanto, más valiosas.
- Demanda del mercado: el interés de los coleccionistas y la disponibilidad de ejemplares influyen en el precio.
En condiciones promedio, un billete de 500 dólares puede cotizar entre 50 y 200 dólares estadounidenses, mientras que uno de 1 000 dólares suele superar los 200 dólares y puede llegar a varios cientos, incluso miles, en caso de estar en estado impecable.
Si posee alguno de estos billetes y desea venderlo, lo más recomendable es consultar a un numismático o a una casa de subastas especializada para obtener una tasación precisa.