Durante la Era Progresista, activistas y políticos buscaban transformar la sociedad mediante una serie de reformas que abarcaban distintos ámbitos. A continuación se describen los campos principales donde el ideal progresista dejó su huella.
Bienestar social
Los progresistas promovieron la creación de programas de asistencia para los más vulnerables, como pensiones para viudas y ancianos, seguros de desempleo y mejoras en la vivienda y el saneamiento urbano.
Derechos laborales
Se impulsó la mejora de las condiciones de trabajo, el reconocimiento de los sindicatos y la negociación colectiva. Además, se aprobó legislación que limitaba la jornada laboral y prohibía el trabajo infantil.
Derechos de la mujer
El movimiento progresista apoyó el sufragio femenino y otras medidas de igualdad de género, facilitó el acceso de las mujeres a la educación y al empleo, y luchó contra la discriminación basada en el sexo.
Reforma política
Se buscó que el gobierno respondiera mejor a la ciudadanía mediante la instauración de primarias directas, iniciativas populares y referendos. Asimismo, se combatió la corrupción y se intentó reducir la influencia de los grandes monopolios en la política.
Reforma educativa
Los progresistas defendieron la educación universal como motor de progreso, mejorando la calidad de las escuelas públicas y promoviendo la reducción de los costos de la educación superior.
Conservación ambiental
Preocupados por los efectos de la industrialización, impulsaron la conservación de recursos naturales, la protección de la fauna y la adopción de políticas que garantizaran el uso sostenible del medio ambiente.